Señoras y señores que aún están de ese lado
Presente
Aunque somos conscientes que este asunto no integra vuestra agenda periodística, nos comunicamos con ustedes ha bien de que consideren nuestra preocupación y los puntos propuestos algunas líneas más abajo.
Visto: Que el aumento poblacional en la Tierra se ha disparado y que el desarrollo científico, a pesar de sus grandes méritos, no está ni cerca de proporcionarles una expectativa de vida similar a la nuestra.
Considerando: Que pronto seremos cada vez más de este lado y que la superpoblación nos está significando problemáticas hasta ahora inexistentes y que bien vale la pena poner en regla para no vernos superados por las circunstancias. Es claro que la previsión siempre viene mucho mejor, como bien todos sabemos, aunque nos cueste un poquito llevarlo a la práctica.
La intergremial internacional de muertos, fenecidos, resucitados por tiempo escaso, fiambres y afines,
Resuelve:
Elevar a vuestra consideración para llegar a un pronto acuerdo una serie de petitorios para hacer más armoniosa la coexistencia en el tiempo y el espacio (en especial en nuestro espacio dentro de un tiempo).
Exigimos:
-Que en nuestro legajo post mórtem solo consten las cosas buenas, de manera que siempre dejemos sobre la Tierra un buen recuerdo, no como le pasó a Ronald Reagan.
-Que dejen en paz la memoria de José Artigas, que el pobre se volvió a exiliar más lejos para no escuchar todo lo que dicen de él.
-Que por respeto a su exitosa carrera se terminen los imitadores de celebridades fallecidas, especialmente de Elvis Presley y Michael Jackson.
-Que al momento de morir se le otorgue al difunto del caso una calidad de vida superior a la que ostentó en la Tierra. Para que se comprenda, es como cuando se jubila un militar, que automáticamente lo suben de categoría gracias a los beneficios que proporciona portar armas y defender el statu quo.
-Que una vez confirmado -luego de un tiempo prudencial- el último hálito de un ser humano se rematen los bienes del mismo y se envíe lo recaudado por transferencia de banca on line a este mundo (preferentemente en euros o yenes, aunque por unos años más se aceptan dólares).
-Que no se hagan más películas que nos presentan negativamente ante la opinión pública mortal, basándose en algunos hechos reales pero aislados de nuestra historia, como insucesos del estilo Blair Witch.
-Que se gire una comisión del cinco por ciento sobre la ganancia de tanta película que se ha hecho a costilla nuestra, y una suma equivalente por la ganancia total que deja Halloween.
-Que nos envien de una buena vez a Margaret Thatcher.
En contrapartida, nosotros nos comprometemos a:
-Mantener el secreto bancario.
-No cobrar ningún tipo de comisión a la emisión de los giros bancarios.
-No enviar más fantasmas.
-No enviar más spam.
-Elaborar un documento power point con musiquita explicándo en qué consiste la vida después de la muerte, que si la hay, pero no tiene nada que ver con lo que ustedes suelen imaginar.
Quedamos a la espera de una pronta respuesta que esperamos sea positiva, así no tenemos que construirnos un buen futuro a guadañazo limpio, cosa que incluso sería negativa para nuestros intereses generales debido a la superpoblación que ocasionaría, pero muy gratificante en la actividad puntual y el momento de la acción.
Sin más, nos despedimos atentamente.
Napoleón Bonaparte, Mijaíl Bakunin, el hombre de Cromagnon, uno del Titanic, Fosforito, el Jinete sin cabeza, Nelson Mandela, Frida Kahlo, el pibe Parabiaguito... (siguen firmas).
Vertedero final de lo que alguien publica y publicaba bajo la firma de El Trufa en la revista Guambia. El principal mérito, según dijo una vez el jefe, es la constancia.
sábado, 19 de septiembre de 2009
martes, 15 de septiembre de 2009
In situ in tutú
Hay una “raza” de individuos difíciles de comprender, entre tantas “razas” raras de difícil comprensión: los que se quedan adentro del auto. Huelga decir que, por supuesto, de este grupo están excluidos los que permanecen dentro de un vehículo por motivos sexuales apareatorios o apareativos, que es más o menos lo mismo.
Hay preguntas de respuestas insondables. Las hay políticas (¿habrá reelección?), económicas (¿cambio los dólares o no?), deportivas (¿el fútbol uruguayo está tocando fondo o todavía falta?), culturales (¿cómo puede durar tanto Tinelli?), históricas (¿quién mató a JFK?), científicas (¿por qué los trajes de astronautas son todos blancos?), carnavaleras (¿hasta cuando habrá revistas?), gastronómicas (¿cómo aún no se han inventado las tortas fritas rellenas de queso?), etcétera (¿queda mejor etcétera o etc?).
Hay muchas preguntas, está claro. Hoy, aquí y ahora, una en particular: ¿Cómo puede ser posible que alguien vaya a la rambla y se quede sentado dentro de un auto estacionado a metros de los bancos de granito? ¿Cómo puede ser posible que alguien vaya a un bar, se pida un chivito con papas fritas, y se quede sentado comiendo dentro del auto, apretando la bandeja contra el volante del vehículo de marras?
He aquí algunas respuestas de quienes incurren en esta desviación conductual. Desviación dicho con sorna, pues imposible que un coche inmóvil se desvíe. Desviación de la persona sentada in situ, in tutú. Algunas respuestas: “noooo, es que así estoy más cómodo”; “noooo, es que acá estoy más tranquilo”, “noooo, es que si salgo igual me encuentro con algún indeseable”, “noooo, es que vuela mucha arena”, “noooo, es que sino me vienen a manguear y me caliento”, “noooo, es que la ventana no baja y si salgo me afanan el auto”, “noooo, es que me gustan los submarinos”, “noooo, es que tengo agorafobia”, “noooo, es que estoy esperando a tu hermana y arrancamos pal telo”, “noooo, es que estoy esperando a tu hermano y arrancamos pal telo”.
Descartando de toda consideración las dos últimas afirmaciones (el escribiente es hijo único), quedan respuestas todas atendibles. Entonces, la conclusión sería: puede que tengan razón. ¿Saben qué? Quédense adentro de sus autos y no rompan las tarlipes. No necesitamos más gente apelotonándose en las mesas de los bares ni en el murito de la rambla. Dicho en sándwich: ¡quédense haciendo migas adentro del auto, quédense!
Igual, de todas maneras, y con el mayor respeto: No deja de ser una pregunta insondable en el sentido literal de la primera acepción, es decir que no se puede hallar su fondo con una sonda. Ahora, con la segunda acepción sí. Calza justo. Que no se puede saber a fondo. Porque de última, algo raro hay, que no digan lo contrario. Algún golpe de chico, alguna secuela del parto, algo latente de una vida anterior, alguna fobia distinta a claustrofobia… Algo. Algas. Igual es fobia a las algas. Tanta fobia que se creen que éstas atraviesan la playa en busca de alérgicos como ellos. ¡Todas respuestas atendibles, ja! Jariola. Están como locos, están. Epestapan copomopo lopocopos, epestapan (dicho en sándwich jeringoso).
Hay preguntas de respuestas insondables. Las hay políticas (¿habrá reelección?), económicas (¿cambio los dólares o no?), deportivas (¿el fútbol uruguayo está tocando fondo o todavía falta?), culturales (¿cómo puede durar tanto Tinelli?), históricas (¿quién mató a JFK?), científicas (¿por qué los trajes de astronautas son todos blancos?), carnavaleras (¿hasta cuando habrá revistas?), gastronómicas (¿cómo aún no se han inventado las tortas fritas rellenas de queso?), etcétera (¿queda mejor etcétera o etc?).
Hay muchas preguntas, está claro. Hoy, aquí y ahora, una en particular: ¿Cómo puede ser posible que alguien vaya a la rambla y se quede sentado dentro de un auto estacionado a metros de los bancos de granito? ¿Cómo puede ser posible que alguien vaya a un bar, se pida un chivito con papas fritas, y se quede sentado comiendo dentro del auto, apretando la bandeja contra el volante del vehículo de marras?
He aquí algunas respuestas de quienes incurren en esta desviación conductual. Desviación dicho con sorna, pues imposible que un coche inmóvil se desvíe. Desviación de la persona sentada in situ, in tutú. Algunas respuestas: “noooo, es que así estoy más cómodo”; “noooo, es que acá estoy más tranquilo”, “noooo, es que si salgo igual me encuentro con algún indeseable”, “noooo, es que vuela mucha arena”, “noooo, es que sino me vienen a manguear y me caliento”, “noooo, es que la ventana no baja y si salgo me afanan el auto”, “noooo, es que me gustan los submarinos”, “noooo, es que tengo agorafobia”, “noooo, es que estoy esperando a tu hermana y arrancamos pal telo”, “noooo, es que estoy esperando a tu hermano y arrancamos pal telo”.
Descartando de toda consideración las dos últimas afirmaciones (el escribiente es hijo único), quedan respuestas todas atendibles. Entonces, la conclusión sería: puede que tengan razón. ¿Saben qué? Quédense adentro de sus autos y no rompan las tarlipes. No necesitamos más gente apelotonándose en las mesas de los bares ni en el murito de la rambla. Dicho en sándwich: ¡quédense haciendo migas adentro del auto, quédense!
Igual, de todas maneras, y con el mayor respeto: No deja de ser una pregunta insondable en el sentido literal de la primera acepción, es decir que no se puede hallar su fondo con una sonda. Ahora, con la segunda acepción sí. Calza justo. Que no se puede saber a fondo. Porque de última, algo raro hay, que no digan lo contrario. Algún golpe de chico, alguna secuela del parto, algo latente de una vida anterior, alguna fobia distinta a claustrofobia… Algo. Algas. Igual es fobia a las algas. Tanta fobia que se creen que éstas atraviesan la playa en busca de alérgicos como ellos. ¡Todas respuestas atendibles, ja! Jariola. Están como locos, están. Epestapan copomopo lopocopos, epestapan (dicho en sándwich jeringoso).
viernes, 11 de septiembre de 2009
Pensamientos de una vaca que emprende el viaje
¡Muuuuuuuuuuuu.... bueno el paisaje, pero vamos como sardina en lata! Además está empezando a notarse la falta de aronela* en este camión. Serán chanchas mis colegas. Tanto tiempo esperar el famoso viaje hacia el más allá y ahora están a bostazo limpio. Deben ser los nervios. Desde que nos paramos en cuatro patas nuestros mayores siempre dicen que un día todas emprendemos el viaje final hacia el más allá. Y entonces la eterna pregunta sin respuesta: ¿Hay vida después del camión?
Para unos es obvio que sí. La vida no puede ser solo estar ahí pastando. La vida no puede ser solo esto que ha transcurrido desde que tengo memoria. Merezco otra oportunidad para hacerlo mejor esta vez. Hay toros que se pasan toda la vida tirando de un carro mientras otros viven como reyes hasta que los llevan a una plaza redonda o algo así donde la gente va a mirarlos desfilar y tirarle flores comestibles. Sería injusto que después del viaje de camión no haya nada. Una chance más.
Lo cierto es que se comentan muchas cosas. Yo soy de las vacas que cree que después del viaje viene lo mejor. Un lugar sin humanos. Una penillanura bien verde con cañadas de agua cristalina, lluvias de vez en cuando, un harén de toros para cada una y temperatura primaveral constante, más televisión cable con 400 canales. Ojalá el campito tenga vista al mar y un techito por si hay mucho sol. Y sonido ambiente, donde suene constantemente la canción preferida por el reino vacuno: A desalambrar.
Otros piensan que después del viaje en camión la vida continúa en un lugar lejano al que llaman India. Dicen que ahí nos tratan como reinas. Acá habría humanos, parece. Es rara la idea, ya que dicen que ahí se da vuelta la tortilla. Todos vivimos apretados de a millones en unos tambos tan tan grandes que es difícil imaginarse. Según cuentan la gente se aparta para dejarnos pasar a nosotras las vacas. Podés ir por donde se te ocurra y nadie te pega con un palo. Ni tampoco hay alambrados que te impiden pasar a donde tengas gana. O sea que no existen esos alambrados que inventaron acá los malditos bípedos de ubres de adorno, que los electrifican para mortificarnos.
Pero también están los incrédulos de siempre, los ateos, que dicen cosas que no pueden demostrar. Según estos el camión es el comienzo del viaje final que cuanto menos dure mejor. Creen que nos matan a palazo limpio para hacer sacrificios a algunos dioses de la religión politeísta de los humanos, que se llamarían: Asado, Milanesa, Churrasco, Mondongo, Chuleta, Chinchulín Manrique, Fiambres Varios y otros que ahora no me acuerdo.
Incluso hay quien dice haber escuchado a los hombres comentar que nos llevan a hacer cruza obligada con chanchos para que luego demos vida a una raza superior llamada chorizo y que conserva, más o menos, la mitad de cada uno de sus ascendientes. Aunque también existirían otras razas no tan evolucionadas que se hacen al cruzarnos con otros animales como los caballos y los gatos. Pero son bolazos. No creo que un chancho o un gato puedan entretener a una vaca como yo... aunque pensándolo bien, con un caballo igual me animo. En fin, pero es una locura esto de las razas superiores.
Lo que sí está bastante claro, es que el viaje en camión no tiene marcha atrás, aunque el camión sí. Cuenta la leyenda que un vez un novillo se quiso escapar y en un descuido se les fue por la punta a los bípedos. Lo estuvieron correteando hasta que lo convencieron, luego de mucho hablarle, de que debía seguir el camino de su destino. Es como siempre decimos: en la vida hay dos destinos, y ninguno depende de nosotras. Además no hay que pensar mucho. Si nos ponemos a filosofar en demasía quedamos piruchas y ahí nos viene el famoso mal de la vaca loca, que no es otra cosa que recalentamiento de sesera por cuestionarse de dónde venimos, hacia donde vamos y cual es el sentido de la vida.
¿Qué es aquello? ¡Una luz! ¡Una gran luz! ¿Es el final del viaje? ¡No empujen! A ver... No. Nada que ver. ¡No empujen, locas! ¡Calmensé! ¿No ven que no es la famosa luz blanca al final del camino? ¡Chicatas! No se apuren por ser corned beef. Aguanten ché, son solo las luces del estadio.
*Aronela: marca de desodorizante de ambiente, utilizada como genérico debido a una publicidad bien hecha.
Para unos es obvio que sí. La vida no puede ser solo estar ahí pastando. La vida no puede ser solo esto que ha transcurrido desde que tengo memoria. Merezco otra oportunidad para hacerlo mejor esta vez. Hay toros que se pasan toda la vida tirando de un carro mientras otros viven como reyes hasta que los llevan a una plaza redonda o algo así donde la gente va a mirarlos desfilar y tirarle flores comestibles. Sería injusto que después del viaje de camión no haya nada. Una chance más.
Lo cierto es que se comentan muchas cosas. Yo soy de las vacas que cree que después del viaje viene lo mejor. Un lugar sin humanos. Una penillanura bien verde con cañadas de agua cristalina, lluvias de vez en cuando, un harén de toros para cada una y temperatura primaveral constante, más televisión cable con 400 canales. Ojalá el campito tenga vista al mar y un techito por si hay mucho sol. Y sonido ambiente, donde suene constantemente la canción preferida por el reino vacuno: A desalambrar.
Otros piensan que después del viaje en camión la vida continúa en un lugar lejano al que llaman India. Dicen que ahí nos tratan como reinas. Acá habría humanos, parece. Es rara la idea, ya que dicen que ahí se da vuelta la tortilla. Todos vivimos apretados de a millones en unos tambos tan tan grandes que es difícil imaginarse. Según cuentan la gente se aparta para dejarnos pasar a nosotras las vacas. Podés ir por donde se te ocurra y nadie te pega con un palo. Ni tampoco hay alambrados que te impiden pasar a donde tengas gana. O sea que no existen esos alambrados que inventaron acá los malditos bípedos de ubres de adorno, que los electrifican para mortificarnos.
Pero también están los incrédulos de siempre, los ateos, que dicen cosas que no pueden demostrar. Según estos el camión es el comienzo del viaje final que cuanto menos dure mejor. Creen que nos matan a palazo limpio para hacer sacrificios a algunos dioses de la religión politeísta de los humanos, que se llamarían: Asado, Milanesa, Churrasco, Mondongo, Chuleta, Chinchulín Manrique, Fiambres Varios y otros que ahora no me acuerdo.
Incluso hay quien dice haber escuchado a los hombres comentar que nos llevan a hacer cruza obligada con chanchos para que luego demos vida a una raza superior llamada chorizo y que conserva, más o menos, la mitad de cada uno de sus ascendientes. Aunque también existirían otras razas no tan evolucionadas que se hacen al cruzarnos con otros animales como los caballos y los gatos. Pero son bolazos. No creo que un chancho o un gato puedan entretener a una vaca como yo... aunque pensándolo bien, con un caballo igual me animo. En fin, pero es una locura esto de las razas superiores.
Lo que sí está bastante claro, es que el viaje en camión no tiene marcha atrás, aunque el camión sí. Cuenta la leyenda que un vez un novillo se quiso escapar y en un descuido se les fue por la punta a los bípedos. Lo estuvieron correteando hasta que lo convencieron, luego de mucho hablarle, de que debía seguir el camino de su destino. Es como siempre decimos: en la vida hay dos destinos, y ninguno depende de nosotras. Además no hay que pensar mucho. Si nos ponemos a filosofar en demasía quedamos piruchas y ahí nos viene el famoso mal de la vaca loca, que no es otra cosa que recalentamiento de sesera por cuestionarse de dónde venimos, hacia donde vamos y cual es el sentido de la vida.
¿Qué es aquello? ¡Una luz! ¡Una gran luz! ¿Es el final del viaje? ¡No empujen! A ver... No. Nada que ver. ¡No empujen, locas! ¡Calmensé! ¿No ven que no es la famosa luz blanca al final del camino? ¡Chicatas! No se apuren por ser corned beef. Aguanten ché, son solo las luces del estadio.
*Aronela: marca de desodorizante de ambiente, utilizada como genérico debido a una publicidad bien hecha.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Adiós mundo cruel
Queridos hijos:
Disculpen la letra. Sepan que no es que de chico no haya utilizado cuadernos doble raya para tener una linda caligrafía, pero el whisky está haciendo estragos en mi pulso.
Vayamos cronológicamente. Con los primeros zarandeos del barco en que regresaba de Buenos Aires las decenas de coparticipantes del viaje vivaron con óles la situación. O sea, que les pareció divertido al principio. Pero cuando el agua continuó meciendo no tan gratamente la cáscara de nuez en que estábamos yendo de una ribera platense a la otra, más o menos a mitad del trayecto, los pasajeros comenzaron a sentir preocupación, palabra que suena seria, pero más bien sería que empezábamos a cagarnos hasta las patas. Así que en seguida llegaron los chistes negros, procedidos de las solicitudes de que no se repitan, las anécdotas de hundimientos célebres -con predilección por los rioplatenses y el inigualable Titanic-, y tras esto rezos varios y vómitos también, con un destaque de los que involucraban mantecol.
Habrán transcurrido unos 15 minutos de vaivenes sobre el río marrón. Ya había bastante nerviosismo a bordo cuando se escuchó el sonido inconfudible de los altoparlantes de la nave. Crrrrrrrrrrrjj. Ccrrj. Cjrrrrjrc.
-Hola. Buenas noches a todos los pasajeros. Les habla el Capitán Miranda, responsable de este catamarán circa 1937. Antes que nada, muchas gracias en nombre de la compañía por depositar vuestra confianza en nosotros. Lamento confirmarles que como bien habrán notado la nave se mueve más que de costumbre. Tómenlo como un buen síntoma de que la madre naturaleza es sabia y a pesar de nuestras malas acciones sus ciclos se siguen cumpliendo inexorablemente. ¡Con ustedes, a mitad del río en esta fría noche: el temporal de Santa Rosa versión 2009! Un poco más movidito que de costumbre, seamos honestos.
Para ser breves, procuren tener cerca un salvavidas. Debería haber uno bajo su asiento, pero si no es mucha molestia, confírmenlo. De no ser así, les pedimos que los que tienen nociones de crol se lo cedan a otra persona que no. De ser necesario les pedimos que obren de la misma forma los que saben nadar perrito. Les informo que permaneceremos a mitad de río en observación de si el temporal amaina o se acrecenta tal cual estaba previsto. Recuerden que en caso de hundimiento deben descalzarse y no pueden llevar consigo objetos personales. A los que minutos atrás hicieron compras en el free shop del barco lamentamos decirles que el mismo acaba de cerrar, así que no hay devolución de dinero.
Según las estimaciones de Meteorología hay Santa Rosa para rato, así que relájense y piensen en sus seres queridos que los están esperando. Cuando tengamos novedades les informaremos. Muchas gracias por elegirnos.
Cuando el capitán terminó de hablar se disparó la histeria y un par de chistes de las torres gemelas, ya no de naufragios. La gente se abrazaba y besaba. La señora del asiento contiguo me agarró de la mano. Entonces se me ocurrió escribir esto que están leyendo ahora, queridos gurises. Por si lo peor ocurre, creo que es justo que les dedique mis últimas palabras y pensamientos, sangre de mi sangre, y dejarles un saludito póstumo con esta carta que encontrarán flotando en una botella. Pero claro, para esto primero tengo que vaciar la botella de whisky y no hay tiempo para procurar hielo. El tiempo es oro, niños, sépanlo. El hielo es una pérdida de lo anterior.
¡Los quierooo! ¿Quién dijo salú? ¡Salú!!!
Dice la señora que está al lado que por favor deje de hacer papelones que estamos yendo hacia el puerto a atracar. Parece que el temporal amainó. También dice que ella se encargará de hacerles llegar esta carta a ustedes, queridos hijos, el domingo, cuando vengan a comer ravioles a casa.
Si no cuento el cuento, cuiden a supercan. Saludos a todos los que me conocen. Los dejo, que la vecina me está apurando. No encuentro la botella vacía, así que les dejaré la carta con esta amable señora. Dice que nos tenemos que bajar y que otra vez va a tener que pagar un taxi por mi culpa, como en el casamiento de la tía Gabriela. ¿Quién dijo salú?. ¡Lojjj quiero mujcho!
Saludos,
Papá.
Disculpen la letra. Sepan que no es que de chico no haya utilizado cuadernos doble raya para tener una linda caligrafía, pero el whisky está haciendo estragos en mi pulso.
Vayamos cronológicamente. Con los primeros zarandeos del barco en que regresaba de Buenos Aires las decenas de coparticipantes del viaje vivaron con óles la situación. O sea, que les pareció divertido al principio. Pero cuando el agua continuó meciendo no tan gratamente la cáscara de nuez en que estábamos yendo de una ribera platense a la otra, más o menos a mitad del trayecto, los pasajeros comenzaron a sentir preocupación, palabra que suena seria, pero más bien sería que empezábamos a cagarnos hasta las patas. Así que en seguida llegaron los chistes negros, procedidos de las solicitudes de que no se repitan, las anécdotas de hundimientos célebres -con predilección por los rioplatenses y el inigualable Titanic-, y tras esto rezos varios y vómitos también, con un destaque de los que involucraban mantecol.
Habrán transcurrido unos 15 minutos de vaivenes sobre el río marrón. Ya había bastante nerviosismo a bordo cuando se escuchó el sonido inconfudible de los altoparlantes de la nave. Crrrrrrrrrrrjj. Ccrrj. Cjrrrrjrc.
-Hola. Buenas noches a todos los pasajeros. Les habla el Capitán Miranda, responsable de este catamarán circa 1937. Antes que nada, muchas gracias en nombre de la compañía por depositar vuestra confianza en nosotros. Lamento confirmarles que como bien habrán notado la nave se mueve más que de costumbre. Tómenlo como un buen síntoma de que la madre naturaleza es sabia y a pesar de nuestras malas acciones sus ciclos se siguen cumpliendo inexorablemente. ¡Con ustedes, a mitad del río en esta fría noche: el temporal de Santa Rosa versión 2009! Un poco más movidito que de costumbre, seamos honestos.
Para ser breves, procuren tener cerca un salvavidas. Debería haber uno bajo su asiento, pero si no es mucha molestia, confírmenlo. De no ser así, les pedimos que los que tienen nociones de crol se lo cedan a otra persona que no. De ser necesario les pedimos que obren de la misma forma los que saben nadar perrito. Les informo que permaneceremos a mitad de río en observación de si el temporal amaina o se acrecenta tal cual estaba previsto. Recuerden que en caso de hundimiento deben descalzarse y no pueden llevar consigo objetos personales. A los que minutos atrás hicieron compras en el free shop del barco lamentamos decirles que el mismo acaba de cerrar, así que no hay devolución de dinero.
Según las estimaciones de Meteorología hay Santa Rosa para rato, así que relájense y piensen en sus seres queridos que los están esperando. Cuando tengamos novedades les informaremos. Muchas gracias por elegirnos.
Cuando el capitán terminó de hablar se disparó la histeria y un par de chistes de las torres gemelas, ya no de naufragios. La gente se abrazaba y besaba. La señora del asiento contiguo me agarró de la mano. Entonces se me ocurrió escribir esto que están leyendo ahora, queridos gurises. Por si lo peor ocurre, creo que es justo que les dedique mis últimas palabras y pensamientos, sangre de mi sangre, y dejarles un saludito póstumo con esta carta que encontrarán flotando en una botella. Pero claro, para esto primero tengo que vaciar la botella de whisky y no hay tiempo para procurar hielo. El tiempo es oro, niños, sépanlo. El hielo es una pérdida de lo anterior.
¡Los quierooo! ¿Quién dijo salú? ¡Salú!!!
Dice la señora que está al lado que por favor deje de hacer papelones que estamos yendo hacia el puerto a atracar. Parece que el temporal amainó. También dice que ella se encargará de hacerles llegar esta carta a ustedes, queridos hijos, el domingo, cuando vengan a comer ravioles a casa.
Si no cuento el cuento, cuiden a supercan. Saludos a todos los que me conocen. Los dejo, que la vecina me está apurando. No encuentro la botella vacía, así que les dejaré la carta con esta amable señora. Dice que nos tenemos que bajar y que otra vez va a tener que pagar un taxi por mi culpa, como en el casamiento de la tía Gabriela. ¿Quién dijo salú?. ¡Lojjj quiero mujcho!
Saludos,
Papá.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Se armó la horda
Montevideo (EFE)- Una horda de manifestantes se hizo presente en la tarde de ayer ante las oficinas de la Asociación de Productores de Helados (APH) para protestar por la falta de sabores frutales. Más de un millar de personas participaron de la marcha, que terminó con cánticos soeces, vidrios rotos y enfrentamientos con la policía.
La marcha fue convocada por la recientemente creada Coordinadora Pro Helados de Fruta (CPHF). El paso de los concurrentes iba precedido por una pancarta que decía: “No hay sabor que dure cien años, ni pueblo que lo resista: Helados Frutales YA”.
Detrás de la pancarta, centenares de individuos de distintas edades participaban de la protesta, a los que hay que sumarles unos doscientos miembros del ala radical de la CPHF.
Los manifestantes especificaron que la protesta no estaba dirigida a las heladerías, que sí disponen de sabores frutales, sino “a los guampudos de la industria heladera, que vienen produciendo los mismos sabores desde la época del viejo Batlle”, en palabras de Juan Zito, uno de los integrantes de la Coordinadora.
“Es injusto que las barras de litro sean casi todas de los mismos tres gustos y que lo mismo ocurra con los palitos. Queremos helados de todas las frutas, no solo de frutilla y que siempre estén a disposición en los comercios. Bien que cuando haya excedente nos van a tapar con helado de arándano y nos lo van a meter por todos los agujeros”, sostuvo una joven que respondió al llamado de la CPHF.
Según explicó uno de los convocantes a la marcha: “estamos recontrapodridos de los helados triples de crema, chocolate y frutilla, queremos sabores frutales. Está comprobado científicamente que los frutales producen una sensación 48 veces más placentera que una barrita de chocolate pedorro”.
Consultado en la previa un representante de la APH informó que el porcentaje de helados con sabor frutal que se vende no alcanza al 5 por ciento.
Una encuesta elaborada por Equipos Trufi a pedido de la Coordinadora, arrojó que solo el 3,1416 por ciento de los interrogados está satisfecho con la variedad de helados que hay en el mercado. Ante la pregunta de qué sabores le gustaría disponer, lo interesante fue comprobar que no había unos pocos gustos preferidos, sino que la gama era muy extensa. He aquí algunas respuestas del sabor deseado: durazno, mandarina, mburucuyá, butiá, melón, sandía, banana, uva, mango, pitanga, boniato dulce, zapallo, higo, tomate, coco, macachín, cebolla dulce, poronga, papa hervida y rosca de chicharrones.
Felicia Martínez, una simpática anciana de 93 años encontró una singular forma de transmitir su mensaje. Sobre su torso desnudo, casi sin tetas, había escrito con un marcador rojo: “¿para cuándo el palito de banana split?”. En diálogo con el cronista Felicia explicó que lleva años enviando cartas a los directivos de la APH solicitando que saquen al mercado la variedad que reclama. Exaltada por el vino en caja que venía tomando, Felicia manifestó: ¡Estos hijos de mil puta están esperando que me muera para sacar la barrita de banana split!
Hasta entonces la marcha venía transcurriendo apaciblemente, pero ante el intento de la policía por tapar el torso de Felicia, ésta reaccionó de manera violenta, cosa que hizo que los pitufos la redujeran por la fuerza. Fue entonces que individuos radicales de la CPHF se enfrentaron a los uniformados color camiseta alternativa de Argentina y la situación degeneró en una batalla campal, que se resolvió con decenas de militantes detenidos, algunos de ellos heridos, al igual que un par de agentes del orden.
Paso seguido, los manifestantes comenzaron a atacar las oficinas de la APH, destruyendo tanto los vidrios de la puerta de entrada como el mobiliario del lugar. La represión no se hizo esperar.
La tarde continuó con la horda atacando las heladerías céntricas, donde al grito de “muerte a los clásicos”, los radicales y varios más prorrumpían violentamente rompiendo vidrios, derramando los helados de sabores tradicionales y repartiendo entre los transeúntes los gustos frutales.
Al caer el sol los manifestantes ya estaban dispersados, volviendo a sus casas a pie, detenidos con la cabeza magullada o empachados del helado frutal garroneado. Como imagen final, en el frente de la sede de la APH, entre vidrios y baldosas rotas, una frase escrita en la pared: “el helado de crema no existe, aguante el boniato zanahoria” Y un mensaje: “Volveremos”.
La marcha fue convocada por la recientemente creada Coordinadora Pro Helados de Fruta (CPHF). El paso de los concurrentes iba precedido por una pancarta que decía: “No hay sabor que dure cien años, ni pueblo que lo resista: Helados Frutales YA”.
Detrás de la pancarta, centenares de individuos de distintas edades participaban de la protesta, a los que hay que sumarles unos doscientos miembros del ala radical de la CPHF.
Los manifestantes especificaron que la protesta no estaba dirigida a las heladerías, que sí disponen de sabores frutales, sino “a los guampudos de la industria heladera, que vienen produciendo los mismos sabores desde la época del viejo Batlle”, en palabras de Juan Zito, uno de los integrantes de la Coordinadora.
“Es injusto que las barras de litro sean casi todas de los mismos tres gustos y que lo mismo ocurra con los palitos. Queremos helados de todas las frutas, no solo de frutilla y que siempre estén a disposición en los comercios. Bien que cuando haya excedente nos van a tapar con helado de arándano y nos lo van a meter por todos los agujeros”, sostuvo una joven que respondió al llamado de la CPHF.
Según explicó uno de los convocantes a la marcha: “estamos recontrapodridos de los helados triples de crema, chocolate y frutilla, queremos sabores frutales. Está comprobado científicamente que los frutales producen una sensación 48 veces más placentera que una barrita de chocolate pedorro”.
Consultado en la previa un representante de la APH informó que el porcentaje de helados con sabor frutal que se vende no alcanza al 5 por ciento.
Una encuesta elaborada por Equipos Trufi a pedido de la Coordinadora, arrojó que solo el 3,1416 por ciento de los interrogados está satisfecho con la variedad de helados que hay en el mercado. Ante la pregunta de qué sabores le gustaría disponer, lo interesante fue comprobar que no había unos pocos gustos preferidos, sino que la gama era muy extensa. He aquí algunas respuestas del sabor deseado: durazno, mandarina, mburucuyá, butiá, melón, sandía, banana, uva, mango, pitanga, boniato dulce, zapallo, higo, tomate, coco, macachín, cebolla dulce, poronga, papa hervida y rosca de chicharrones.
Felicia Martínez, una simpática anciana de 93 años encontró una singular forma de transmitir su mensaje. Sobre su torso desnudo, casi sin tetas, había escrito con un marcador rojo: “¿para cuándo el palito de banana split?”. En diálogo con el cronista Felicia explicó que lleva años enviando cartas a los directivos de la APH solicitando que saquen al mercado la variedad que reclama. Exaltada por el vino en caja que venía tomando, Felicia manifestó: ¡Estos hijos de mil puta están esperando que me muera para sacar la barrita de banana split!
Hasta entonces la marcha venía transcurriendo apaciblemente, pero ante el intento de la policía por tapar el torso de Felicia, ésta reaccionó de manera violenta, cosa que hizo que los pitufos la redujeran por la fuerza. Fue entonces que individuos radicales de la CPHF se enfrentaron a los uniformados color camiseta alternativa de Argentina y la situación degeneró en una batalla campal, que se resolvió con decenas de militantes detenidos, algunos de ellos heridos, al igual que un par de agentes del orden.
Paso seguido, los manifestantes comenzaron a atacar las oficinas de la APH, destruyendo tanto los vidrios de la puerta de entrada como el mobiliario del lugar. La represión no se hizo esperar.
La tarde continuó con la horda atacando las heladerías céntricas, donde al grito de “muerte a los clásicos”, los radicales y varios más prorrumpían violentamente rompiendo vidrios, derramando los helados de sabores tradicionales y repartiendo entre los transeúntes los gustos frutales.
Al caer el sol los manifestantes ya estaban dispersados, volviendo a sus casas a pie, detenidos con la cabeza magullada o empachados del helado frutal garroneado. Como imagen final, en el frente de la sede de la APH, entre vidrios y baldosas rotas, una frase escrita en la pared: “el helado de crema no existe, aguante el boniato zanahoria” Y un mensaje: “Volveremos”.
lunes, 31 de agosto de 2009
Crónica roja con vivos blancos
¿Quién me mandó? ¿Quién me mandó? ¿Qué carajo hago acá? ¡Condenado Cerro de la muy fiel y reconquistadora! ¿Por qué hicieron la fortaleza tan arriba? Esto es culpa de mi amigo que me dio manija y dijo que era una papa, que estaba en la mano, que era pan comido, que guacho de mierda cuando lo agarre. Que no va a ser ahora, está claro. Ahora lo único que puedo agarrar es una botellita de agua, mientras los veteranos y veteranas me zumban a los lados. Ni siquiera respetan lo de pasar por la izquierda. ¡Qué sucios! Intuyo que en la punta del cerro habrá nieve, porque está grandecito el pibe. Lengua afuera. Respiración. Respiración. ¡Vamos que podemos! ¡Vamo y vamo! Uf. Af. Prrrrrr. Respiración, vamos. ¿A quién se le ocurre, conociendo el paño, que éste cuerpito está para subir el cerro al trote, más vueltas agregadas hasta sumar 10 kilómetros? Soy un banana. Solo yo le hago caso. Domingo de mañana. Un día precioso para disfrutar y descansar, pero no, al señorito se le ocurre subir corriendo el cerro.
Ufff. Y el repecho recién comienza. Bueno, es un decir. Ya van como 400 ó 500 miserables metros en subida. Recién eso. Falta aquella curva allá arriba. Entonces hay que llegar hasta ahí. Meter pata y descansar en las próximas cuadras que serán planas, para descansar. ¡Qué bien los de la organización! Ufff. Vamo que llegamo a la curva. A todo esto del otro lado de la calle pasan bajan como bólido los que encabezan la carrera, así que tan lejos no debe estar la cima para pegar la vuelta.
Vamos con la curva… Vamos con la curva… Aaaaaaagggggg. ¿Qué es eso? ¡Otro repecho más pior! ¡Y allá otra curva a lo lejos! Carajo. Será la última espero. No pienses que se te va el oxígeno. Control mental. Cabecita fría. Vamos. Control mental. Mirada al suelo. Respiración. Inhalo, exhalo. Inhalo, exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Exhalo. Exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Dejalo, me dice una voz interior. Tal vez sea el famoso mal de la altura. Inhalo. Dejalo pibe, no es para vos. Ingrato, exhalo. Vamo y vamo. Levantamos la vista para disfrutar de la panorámica… ¡Mierda! ¿Qué es aquel caminito de hormigas al trote allá allá arriba? ¡Esas curvas las pusieron ahora! Pa mí que cuando venía con la escuela la Fortaleza estaba más abajo. ¿La habrán subido estos comunistas? Shit! Recontrashit! Inhalo, dejalo. Inhalo, dejalo. Inhalo, dejalo. Mierda. Vamo y vamo. ¡Suerte que somos levemente ondulados! Chofer, chofer, apure ese motor, que en esta cafetera nos morimos de calor. A ver: ¿Estamos todos, pregunta la maestra? ¿Jaimito? Acá teacher: ¿Quiere que le haga un chiste verde? Había un punto verde, en un cerro verde… Uffff. ¡Cómo está el sol! Creo que la falta de gorrito me está afectando. De lana no. Con víscera. No. Bizera, Joe Emerson tampoco. Visera. Ahí, ahí. Mejor me lo quito. Mejor, loquito. ¿Mejoró Quito? Ufff. Vamo y vamo, que podemos vencer a este humilde Everest que ha perdido sus nieves perpetuas por culpa del calentamiento global. ¡Mirá si va a tener solo humildes 142 metros! ¡Minga! ¡Jariola! ¡Recórcholis! ¡Cómo está el pastito para tirarte a tomar una cerbatana gelada y ver sudar a la gilada!
Afff. Ffffffffffiiii. Bbbbbrrrrnnn. Dale pibe que estás llegando. ¡Viste que podías! ¡Aguante yo! Ahora es dar la vuelta y empezar a bajar sobrando a los que todavía vienen remando la subida. ¡Mirá, allá hay una playa! ¡Y casitas! Linda vista, che. ¿Quién diría, eh pibe? Respiración. Inhalo, exhalo. Mmmmm, ¡qué olor a torta frita! Control de respiración por favor. A ver que viene la bajada. Por favor los pasajeros ajústense los cinturones. Vamos que venimos. A tomar impulso en la bajada. Ojo los tobillos, muchachada. Agárrense fuerte que descendemos. Arriba que solo faltan 5 kilómetros y hay terrible sol. ¡Geronimoooooooooooooo!!!!!
Pd: Lo de crónica se entiende. Lo de roja con vivos blancos es por el color de la camiseta.
Ufff. Y el repecho recién comienza. Bueno, es un decir. Ya van como 400 ó 500 miserables metros en subida. Recién eso. Falta aquella curva allá arriba. Entonces hay que llegar hasta ahí. Meter pata y descansar en las próximas cuadras que serán planas, para descansar. ¡Qué bien los de la organización! Ufff. Vamo que llegamo a la curva. A todo esto del otro lado de la calle pasan bajan como bólido los que encabezan la carrera, así que tan lejos no debe estar la cima para pegar la vuelta.
Vamos con la curva… Vamos con la curva… Aaaaaaagggggg. ¿Qué es eso? ¡Otro repecho más pior! ¡Y allá otra curva a lo lejos! Carajo. Será la última espero. No pienses que se te va el oxígeno. Control mental. Cabecita fría. Vamos. Control mental. Mirada al suelo. Respiración. Inhalo, exhalo. Inhalo, exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Exhalo. Exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Exhalo. Inhalo, inhalo, inhalo. Dejalo, me dice una voz interior. Tal vez sea el famoso mal de la altura. Inhalo. Dejalo pibe, no es para vos. Ingrato, exhalo. Vamo y vamo. Levantamos la vista para disfrutar de la panorámica… ¡Mierda! ¿Qué es aquel caminito de hormigas al trote allá allá arriba? ¡Esas curvas las pusieron ahora! Pa mí que cuando venía con la escuela la Fortaleza estaba más abajo. ¿La habrán subido estos comunistas? Shit! Recontrashit! Inhalo, dejalo. Inhalo, dejalo. Inhalo, dejalo. Mierda. Vamo y vamo. ¡Suerte que somos levemente ondulados! Chofer, chofer, apure ese motor, que en esta cafetera nos morimos de calor. A ver: ¿Estamos todos, pregunta la maestra? ¿Jaimito? Acá teacher: ¿Quiere que le haga un chiste verde? Había un punto verde, en un cerro verde… Uffff. ¡Cómo está el sol! Creo que la falta de gorrito me está afectando. De lana no. Con víscera. No. Bizera, Joe Emerson tampoco. Visera. Ahí, ahí. Mejor me lo quito. Mejor, loquito. ¿Mejoró Quito? Ufff. Vamo y vamo, que podemos vencer a este humilde Everest que ha perdido sus nieves perpetuas por culpa del calentamiento global. ¡Mirá si va a tener solo humildes 142 metros! ¡Minga! ¡Jariola! ¡Recórcholis! ¡Cómo está el pastito para tirarte a tomar una cerbatana gelada y ver sudar a la gilada!
Afff. Ffffffffffiiii. Bbbbbrrrrnnn. Dale pibe que estás llegando. ¡Viste que podías! ¡Aguante yo! Ahora es dar la vuelta y empezar a bajar sobrando a los que todavía vienen remando la subida. ¡Mirá, allá hay una playa! ¡Y casitas! Linda vista, che. ¿Quién diría, eh pibe? Respiración. Inhalo, exhalo. Mmmmm, ¡qué olor a torta frita! Control de respiración por favor. A ver que viene la bajada. Por favor los pasajeros ajústense los cinturones. Vamos que venimos. A tomar impulso en la bajada. Ojo los tobillos, muchachada. Agárrense fuerte que descendemos. Arriba que solo faltan 5 kilómetros y hay terrible sol. ¡Geronimoooooooooooooo!!!!!
Pd: Lo de crónica se entiende. Lo de roja con vivos blancos es por el color de la camiseta.
sábado, 22 de agosto de 2009
"Me gusta mucho salir a esquiar con los huevos de pascua y los ñoquis de albahaca"
Es una de las trabajadoras zafrales más conocidas de nuestra bendita república. A pocos días del arribo de un nuevo día suyo, la siempre recordada y entrañable Nostalgia tuvo la enorme deferencia de conversar con este medio y compartir con los lectores algunas facetas desconocidas de su vida, que a pesar de lo que algunos piensan, no es changa.
La cita fue en un pequeño velero anclado en el Puertito del Buceo, donde cada año una semana antes del día señalado se instala con el objetivo de irse mentalizando para la fiesta que se viene, siempre rodeada de decenas de discos de vinilo, casetes originales, casetes grabados por ella misma de la radio y unos pocos discos compactos de la primera época.
Mientras revolvía su vaso conteniendo licor de menta, dos hielos y agua, respondió nuestras memorables preguntas.
¿Qué hace el resto del año?
El resto del año lo paso en el Polo Norte, una casa residencial que regentea Papá Noel. Ahí nos quedamos varios laburantes temporales, como ser el barbudo antedicho, los reyes magos, los huevos de pascuas, los ñoquis, el calabaza Halloween, la Cruz Roja, los santos inocentes y los mártires estudiantiles. Somos un lindo grupo, pero la cagada es que no todos saben jugar al truco.
¿Hay alguno más mentiroso que otro?
¡El Calabaza es terrible! Además como es de Colonia hace las señas como los porteños, así que es un quilombo tenerlo de pareja.
¿Qué otras cosa hace durante el año?
Me gusta tejer. Hago bufandas para el Pereira Rossell. Me gusta mucho salir a esquiar con los huevos de pascua y los ñoquis de albahaca. Escucho mucha música vieja y veo videos con los goles del Quinquenio de Peñarol.
¿Es carbonera?
Ahora sí. Pero hace unos años era bolsilluda. O sea, pastelera por naturaleza.
¿Algo que le guste de los músicos recientes?
El último de Menudo y lo nuevo de New Kids on the block.
¿Este año se traerá alguna que otra canción de Michael Jackson?
Sí. Estoy preparando un caset con enganchados del "rey del pop" que va a quedar precioso. Va a reventar todo, seguro. ¡Van a llorar como niños chicos!
¿Se le hace larga la espera?
Larga como miembro de actor porno.
¿Cómo se prepara los días previos a su noche?
Hago mucho ejercicio, meditación e intento comer liviano... ¡No, qué va! La verdad me drogo bastante. Es la única forma de soportar lo que hay que soportar. Yo lo hago porque es trabajo, pero la posta es que me tiene recontra podrida la fiesta. Vengo porque me pagan bien y con la venta de los derechos facturo de lo lindo. Pero lo cierto es que cada vez es más embole.
¡Pero pará! Esto off de record. No lo pongas porque me dejas repegada.
Ahhh... off de record. Tá, ningún problema. Vos fumá.
Es lo que hago. Por eso a veces digo cosas contraproducentes para mis intereses comerciales.
No te preocupes. Soy un profesional serio. Es como si no hubieras dicho nada.
Te agradezco, porque Lecueder se puede calentar conmigo si salen estas declaraciones. Igual ya se lo he dicho en la cara. Él sabe lo que pienso de mi noche, pero nos sirve a ambos mantener el currito este. Fijate que a mí me da de comer todo el año.
¿Por qué eligió el 24 de agosto?
Quería un día de agosto, que es un mes tranquilo. La verdad tenía pensado el 25, pero me demoré y me ganaron de mano unos pibes de Florida. El 24 es lo más cercano que pude conseguir.
¿Hasta cuándo habrá Noche de la Nostalgia?
¡Hasta que haya money! ¡Eso está más que claro!
¿Su vida es changa?
No. No es changa.
Muchos piensan eso.
Los perdono porque no saben lo que dicen. Me gustaría verlos jugando al truco con la Cruz Roja de pareja. Ahí no van a decir lo mismo. Hace cinco años que le estoy tratando de explicar cómo se cuentan los puntos del envido.
La cita fue en un pequeño velero anclado en el Puertito del Buceo, donde cada año una semana antes del día señalado se instala con el objetivo de irse mentalizando para la fiesta que se viene, siempre rodeada de decenas de discos de vinilo, casetes originales, casetes grabados por ella misma de la radio y unos pocos discos compactos de la primera época.
Mientras revolvía su vaso conteniendo licor de menta, dos hielos y agua, respondió nuestras memorables preguntas.
¿Qué hace el resto del año?
El resto del año lo paso en el Polo Norte, una casa residencial que regentea Papá Noel. Ahí nos quedamos varios laburantes temporales, como ser el barbudo antedicho, los reyes magos, los huevos de pascuas, los ñoquis, el calabaza Halloween, la Cruz Roja, los santos inocentes y los mártires estudiantiles. Somos un lindo grupo, pero la cagada es que no todos saben jugar al truco.
¿Hay alguno más mentiroso que otro?
¡El Calabaza es terrible! Además como es de Colonia hace las señas como los porteños, así que es un quilombo tenerlo de pareja.
¿Qué otras cosa hace durante el año?
Me gusta tejer. Hago bufandas para el Pereira Rossell. Me gusta mucho salir a esquiar con los huevos de pascua y los ñoquis de albahaca. Escucho mucha música vieja y veo videos con los goles del Quinquenio de Peñarol.
¿Es carbonera?
Ahora sí. Pero hace unos años era bolsilluda. O sea, pastelera por naturaleza.
¿Algo que le guste de los músicos recientes?
El último de Menudo y lo nuevo de New Kids on the block.
¿Este año se traerá alguna que otra canción de Michael Jackson?
Sí. Estoy preparando un caset con enganchados del "rey del pop" que va a quedar precioso. Va a reventar todo, seguro. ¡Van a llorar como niños chicos!
¿Se le hace larga la espera?
Larga como miembro de actor porno.
¿Cómo se prepara los días previos a su noche?
Hago mucho ejercicio, meditación e intento comer liviano... ¡No, qué va! La verdad me drogo bastante. Es la única forma de soportar lo que hay que soportar. Yo lo hago porque es trabajo, pero la posta es que me tiene recontra podrida la fiesta. Vengo porque me pagan bien y con la venta de los derechos facturo de lo lindo. Pero lo cierto es que cada vez es más embole.
¡Pero pará! Esto off de record. No lo pongas porque me dejas repegada.
Ahhh... off de record. Tá, ningún problema. Vos fumá.
Es lo que hago. Por eso a veces digo cosas contraproducentes para mis intereses comerciales.
No te preocupes. Soy un profesional serio. Es como si no hubieras dicho nada.
Te agradezco, porque Lecueder se puede calentar conmigo si salen estas declaraciones. Igual ya se lo he dicho en la cara. Él sabe lo que pienso de mi noche, pero nos sirve a ambos mantener el currito este. Fijate que a mí me da de comer todo el año.
¿Por qué eligió el 24 de agosto?
Quería un día de agosto, que es un mes tranquilo. La verdad tenía pensado el 25, pero me demoré y me ganaron de mano unos pibes de Florida. El 24 es lo más cercano que pude conseguir.
¿Hasta cuándo habrá Noche de la Nostalgia?
¡Hasta que haya money! ¡Eso está más que claro!
¿Su vida es changa?
No. No es changa.
Muchos piensan eso.
Los perdono porque no saben lo que dicen. Me gustaría verlos jugando al truco con la Cruz Roja de pareja. Ahí no van a decir lo mismo. Hace cinco años que le estoy tratando de explicar cómo se cuentan los puntos del envido.
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