sábado, 17 de marzo de 2012

Lo último en tatuajes


Cuando todo parecía estar inventado en materia de tatuajes, en Estados Unidos han entrado al ruedo los tatuajes médicos. Sí. Nada de letras chinas, corazones con nombres de enamorados, símbolos tribales, nombres de hijos en letra cursiva, escudos de cuadro de fútbol ni tampoco tatuado en un brazo el padre de la patria, es decir José Gervasio, que nunca usó el Gervasio pero de un tiempo a esta parte lo repetimos como si él alguna vez le hubiera dado bolilla.
Pero no. Volviendo a la pintura corporal que larga duración. Nopo. Nada de esos tatuajes recontravistos por todos nosotros y nosotras. No. Ahora esos raros peinados nuevos, nena, son los tatuajes médicos.
Entiéndase como tal, como tatuaje médico, el hecho de escribirse a perpetuidad o hasta que el cuerpo aguante una palabra que resulte importante en caso de que llegue la ambulancia o equivalente y uno no tenga la soltura suficiente como para dialogar con los profesionales del juramento hipocrático.
Ejemplifiquemos. Por citar algunas posibilidades, palabras como "Diabético" "Hipertenso", "Hemofílico", "Manco", "RH+" o "Alérgico al agua con jabón". Incluso frases breves del estilo "Soy del CASMU", "Me impresionan las agujas", "No tengo mutualista pero confío en ustedes" o "Los documentos están en el bolsillo interior del saco". Información que uno no puede comunicar y puede ser trascendente.
Sin duda este tipo de nuevos tatuajes tiene gran valor para dar cuenta de características importantes del casi fiambre, pues puede ser un dato fundamental para salvarlo o no. Por ejemplo si el tatuaje dice "Creo en la vita eterna", "En caso de accidente mortal no soy donante de órganos" o "Soy José Gavazzo".
Otros ejemplos de este nuevo tipo de tatuajes o aledaños que se han visto por ahí son: "Soy vegetariano, no me den churrasco", "No me grite, soy sordo" y "Tengo marcapasos, por las dudas revisen la pila".
Entre los tatuajes médicos también hay -o podría haber- casos controvertidos como alguno que se escriba sobre su piel con aguja indeble cosas como: "No acepto tranfusiones de sangre" o "Para ver lo que hay que ver, no intenten reanimarme".
El espectro de los tatuajes mensaje para cuando uno es encontrado en estado grave es amplio. En seres humanos bastante borrachines que sospechan que algún día pueden terminar en una cuneta por agarrarse un buen pedalín, por citar una posibilidad, ya se ha visto lo siguiente: "En caso de incendio llamar al 099999999", "No le avisen a mi señora hasta que recobre el conocimiento y pueda defenderme", "Me cayó mal la comida", "Respondo al nombre de Juancito y vivo en tal y tal calle".
Incluso, por último y para ir terminando, también hay una nueva categoría de tatuajes post-mortem, que son aquellos que consisten en una instrucción o mensaje en caso de deceso imprevisto.
Esta variedad post-mortem también está en pleno augue. Es por esto que los ejemplos son muchos y variados. He aquí tan solo algunos de ellos: "Cuerpo cedido para investigación científica", "Tengo panteón pagado en el Cementerio del Buceo", "Alérgico a las flores", "No quiero que hagan velatorio toda la noche porque es un padecimiento innecesario", "Ni se les ocurra poner una cruz en la esquelita del diario", "Pongan un celular en el cajón por si me arrepiento", "Querido hijo: sos adoptado" o "Crémenme y arrojen mis cenizas en la playa Ramírez un 13 de octubre".

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