Ommmmmmmm. Ommmmmmmm. Marca de camión. Ommmmmm. Ommmmmmmmmmmmmm. Inhalo, exhalo. Inhalo, exhalo. Ommmmm. Estoy sentado en típica posición de meditación. Pies cruzados. Las manos sobre las rodillas. Palmas hacia arriba. Los deditos índice y pulgar formando una o. Ommmmm. Junto a la piscina de casa. A unos metros del quincho con parrillero. Ommm. El sol no me afecta. Ommmmmmm. Ojos cerrados. Nada por aquí, nada por allá. Ommmmmmmm. Estoy fuera del mundo. Medito. Siento.
Ommmmmmmm. Debo pensar en cosas que quedaron pendientes del año pasado. Ommm. Pintar el techo de la cocina. Arreglar la tapa del guater. Ir al supermercado. ¿Cuándo son las Llamadas de Durazno? ¿Cuándo cae carnaval?
Ommmmmm. Silencio. El silencio es buen consejero. Omm… La compra pendiente del supermercado. Una leche común y una descremada, 200 de mortadela, pan de molde así no se endurece al toque, papel higiénico no del más barato, desodorante. Ommmmmmmmm. ¿Gasto en aceite de oliva? Ommmmmm. Me lo merezco. Ommmmmmm. Gasto. Ommmmm. Mejor vamos a ver los precios y ahí se decide.
Ommmmm. ¡Qué cosa el verano! ¡Qué calor! ¡Y qué curreros los comerciantes de Rocha que cobran 10, 15 y hasta 20 pesos por cargar la batería del celular! Delincuentes. Abusadores que no facturan, ni pagan IVA. Habría que denunciarlos. Chorros. Encima después cuesta enganchar la señal. Empresas de porquería. Hay que volver a los bip bip radiomensaje.
Ommmmmmmmm. Un aporte a la humanidad debo hacer. Humilde granito de arena. Ommmmmmmm. Las páginas de las agendas. Eso mismo. Hacer un correo electrónico para que circule por el planeta explicando este sinsentido. Ommm. El mundo no ha caído en la cuenta de lo que podría ahorrar en papel si dejara de poner en las agendas de cada año todas esas pajerías que van adelante. Todo eso de la característica telefónica de Gabón, cuánto es una micra al cuadrado en raíz cúbica, cuántas yardas son un kilómetro marítimo, la cotización del ECU en 1988 y cosas por el estilo. Cada año significaría un ahorro de miles de toneladas de papel. Los hermanos entrerrianos agradecidos. Ommmmmmmmm. Otro granito de arena que por ahí estaría bien hacer es enriquecer el idioma. Ommmmm. Ramblear. Tengo que difundir el verbo ramblear. Esa acción tan montevideana de ir a la rambla a pasar la tarde tiene que tener un verbo que la nombre. Ramblear. Ommmmmmm. Suena bien.
Ommmmmmmmm. Una buena opción para entrar al Libro Guinness es batir el récord de permanencia en una carpa iglú al rayo del sol. ¿En cuánto estará? Día y medio como mucho. Dos, dos y pico a reventar. Esa es buena. Además sirve para sudar un poco y quemar los turrones de fin de año. Tengo que llevar agua, algo de fruta y el tetris para viajes.
Ommm. Preguntas existenciales. Siempre vienen a la mente cuando uno medita profundamente. Ommmmmmm. ¿De dónde venimos y a dónde vamos? Venimos de un barco que cayó en la montaña. Vamos vamos welcomense, vamos vamos a ganar. Ommmmmmm. ¿Para qué estamos? Ommmm. Estamos para pelear la entrada a la liguilla. ¿Dios existe? Ommm. Dios es chiste.
Ommmmmmmm. Debo plantearme metas para el año que está empezando. Ommm. Aprender a hacer paquete en el truco. Memorizar mejor las cartas que se van jugando en el tute. Reconocer a simple vista los candes en mal estado que se parten en seguida y no duran nada. Comer más naranjas en barquito. Ommmmmmmmmm. ¡Aaaauuuuchhhhhhhh! ¡La puta madre! Pelotazo en el lomo. ¿Qué pasó?
-¿No me alcanza la globa?, jefe.
Es lo que tiene la meditación profunda. Uno baja a la Ramírez porque le queda cerquita y enseguida se imagina que está en cualquier lado.
Vertedero final de lo que alguien publica y publicaba bajo la firma de El Trufa en la revista Guambia. El principal mérito, según dijo una vez el jefe, es la constancia.
lunes, 24 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
En qué andan III
Año nuevo, cosas viejas. Tercera entrega de esta sección no tradicional pero sí recurrente. Un racconto de qué es de la vida de algunas personas, animales o cosas que tuvieron su momento de fama.
Milton Wynants- Milton Ariel ganó una medalla de plata en Sidney 2000 y terminó con 36 años de sequía celeste en materia de podios olímpicos. Primero grandes festejos y aplausos. Después, como dice el dicho, nadie es profeta en su tierra; especialmente en esta. De hecho el ciclista sanducero últimamente está compitiendo en el campeonato entrerriano de Mountain Bike. Por ahora sigue pedaleando.
Larissa Riquelme- También conocida como la "novia del Mundial" de Sudáfrica 2010. Si bien esta paraguaya tiene el mérito de haber lucido un teléfono celular como ninguna otra de su especie, en función al ritmo con que arrancó ahora debe estar desbolándose en homenaje a algún cuadro de fútbol ignoto que haya puesto algún morlaco. No se descarta su participación en la vida política guaraní, especialmente si anuncia que espera un hijo del presidente Lugo. Lo último que se supo fue que se hizo un tatuaje en una zona “muy íntima”, según la prensa especializada.
Mi pequeño Pony- Luego de su éxito inicial este pony color rosado cayó en desgracia. Duró los ’80 y parte de los ’90, aunque tuvo intentos posteriores. Mucha tele y mercadotecnia pero desapareció del mapa. Años atrás se desempeñaba paseando gurises a cambio de pasto y pop acaramelado en las inmediaciones del Parque Rodó infantil. Fue cesado del cargo luego de intentar propasarse con un menor. La última vez que se lo vio estaba tirando de un carrito en la zona de Bella Italia.
Pepeganga- Tomuer. Dead. Bajo tierra. El efímero Pepeganga, aquel cuadro oriundo de la venezolana isla Margarita que supo jugar una Libertadores en 1990 frente a los representantes de la garra charrúa de ese año, ya no existe. Lo fundaron en 1985 y desapareció el año en que jugó la Copa, no sin antes pasear su camiseta por el Centenario, si la memoria no falla. Derrotó a ambos teams orientales: el entonces recientemente fusionado Defensor Sporting y a Progreso, que ahora está en una situación parecida a la del Pepeganga.
Puente Colonia-Buenos Aires- Ya fue, al menos hasta nuevo aviso. Si alguien tenía previsto comprar un terrenito en la cabecera oriental del puente que se olvide. Hace un lustro dejó de existir la parte uruguaya de la Cobainco (Comisión Binacional del Puente Buenos Aires – Colonia), pero del otro lado parece que no se enteraron. Todavía funciona una oficina con varios empleados cobrando y gastando viáticos religiosamente, aunque parece que la van a liquidar a fin de mes.
El Cilindro Municipal- Caput. Una pena. Mala suerte. Cosas que pasan. Grandes misterios de la humanidad. Se vino abajo el estadio cerrado más grande del país y no había nadie para avisar. Una falla eléctrica tiene cualquiera. No pasa nada. Viva la pepa. Como sabiamente dijo un jefe de Bomberos citado por la intendenta Olivera: "si no hubiera sido por el incendio había techo del Cilindro para rato". Una maravilla de frase. Ahora estan pensando sesudamente qué es lo mejor: si tirar lo que quedó o no, si hacer uno nuevo o no y cosas por el estilo.
Los mineros de Chile- Facturando y revolcándose, es de suponerse, pero en realidad ni idea. Seguramente estén pasando mejor que en cualquiera de sus dos vidas anteriores, así que bien por ellos.
Milton Wynants- Milton Ariel ganó una medalla de plata en Sidney 2000 y terminó con 36 años de sequía celeste en materia de podios olímpicos. Primero grandes festejos y aplausos. Después, como dice el dicho, nadie es profeta en su tierra; especialmente en esta. De hecho el ciclista sanducero últimamente está compitiendo en el campeonato entrerriano de Mountain Bike. Por ahora sigue pedaleando.
Larissa Riquelme- También conocida como la "novia del Mundial" de Sudáfrica 2010. Si bien esta paraguaya tiene el mérito de haber lucido un teléfono celular como ninguna otra de su especie, en función al ritmo con que arrancó ahora debe estar desbolándose en homenaje a algún cuadro de fútbol ignoto que haya puesto algún morlaco. No se descarta su participación en la vida política guaraní, especialmente si anuncia que espera un hijo del presidente Lugo. Lo último que se supo fue que se hizo un tatuaje en una zona “muy íntima”, según la prensa especializada.
Mi pequeño Pony- Luego de su éxito inicial este pony color rosado cayó en desgracia. Duró los ’80 y parte de los ’90, aunque tuvo intentos posteriores. Mucha tele y mercadotecnia pero desapareció del mapa. Años atrás se desempeñaba paseando gurises a cambio de pasto y pop acaramelado en las inmediaciones del Parque Rodó infantil. Fue cesado del cargo luego de intentar propasarse con un menor. La última vez que se lo vio estaba tirando de un carrito en la zona de Bella Italia.
Pepeganga- Tomuer. Dead. Bajo tierra. El efímero Pepeganga, aquel cuadro oriundo de la venezolana isla Margarita que supo jugar una Libertadores en 1990 frente a los representantes de la garra charrúa de ese año, ya no existe. Lo fundaron en 1985 y desapareció el año en que jugó la Copa, no sin antes pasear su camiseta por el Centenario, si la memoria no falla. Derrotó a ambos teams orientales: el entonces recientemente fusionado Defensor Sporting y a Progreso, que ahora está en una situación parecida a la del Pepeganga.
Puente Colonia-Buenos Aires- Ya fue, al menos hasta nuevo aviso. Si alguien tenía previsto comprar un terrenito en la cabecera oriental del puente que se olvide. Hace un lustro dejó de existir la parte uruguaya de la Cobainco (Comisión Binacional del Puente Buenos Aires – Colonia), pero del otro lado parece que no se enteraron. Todavía funciona una oficina con varios empleados cobrando y gastando viáticos religiosamente, aunque parece que la van a liquidar a fin de mes.
El Cilindro Municipal- Caput. Una pena. Mala suerte. Cosas que pasan. Grandes misterios de la humanidad. Se vino abajo el estadio cerrado más grande del país y no había nadie para avisar. Una falla eléctrica tiene cualquiera. No pasa nada. Viva la pepa. Como sabiamente dijo un jefe de Bomberos citado por la intendenta Olivera: "si no hubiera sido por el incendio había techo del Cilindro para rato". Una maravilla de frase. Ahora estan pensando sesudamente qué es lo mejor: si tirar lo que quedó o no, si hacer uno nuevo o no y cosas por el estilo.
Los mineros de Chile- Facturando y revolcándose, es de suponerse, pero en realidad ni idea. Seguramente estén pasando mejor que en cualquiera de sus dos vidas anteriores, así que bien por ellos.
lunes, 10 de enero de 2011
Las medias viudas
Cuando uno piensa en el asunto de las medias viudas –así se las conoce-, la gran interrogante no se origina en su desaparición sino en el hecho de que nunca vuelvan a aparecer. Cada vez que uno nota la ausencia de una media es algo definitivo.
Es inútil buscar dicha prenda debajo de la cama, en el fondo del lavarropas, en un rincón de la azotea propia o en el patio del vecino. Nunca está. He ahí el misterio.
De todas las posibilidades manejadas hasta el momento el Síndrome del Titiritero parece ser la más acertada, aunque todavía no se ha logrado una comprobación empírica definitiva. Este síndrome, definido en 1975 por el psicoanalista francés Jules Ruis, es una variante de cleptomanía, una suerte de especialización o maestría en apoderarse de medias ajenas y acopiarlas en algún cajón perdido.
Una creencia similar que se consideró hace algunas décadas es que exista un millonario excéntrico –o un grupo de ellos- que coleccione medias logradas de manera impropia. En un momento se sospechó de Bruno Díaz, pero luego se comprobó que su doble vida no tenía nada que ver con medias viudas.
También se manejó que sea una actividad masónica o de alguna secta, con fines desconocidos. Por no decir que las malas lenguas insisten en que se trata de una estrategia de los grandes fabricantes de calcetines para aumentar sus ventas. Según esta opinión, los fabricantes pagan por cada media que recuperan una décima parte de su valor de mercado.
Otra suposición fue esgrimida públicamente por el periodista brasileño Ronaldinho Garoto quien hizo suya la teoría del cementerio de medias. Según él, cuando una media se siente disminuida física o anímicamente, desaparece y va a morir a un cementerio de medias que existiría en un lugar del mundo. Él lo imaginó en el medio del Amazonas. El explorador inglés Robert Scott creía que estaba en el Polo Sur y fue por esto que pereció por la zona buscando el mencionado camposanto. Ronaldinho Garoto murió devorado por las pirañas en 1997, lo que hizo más intrigante su idea.
Existe también una tesis que habla de desaparición vocacional, según la cual las medias desaparecerían en ejercicio de su libre albedrío persiguiendo su veta artística. Serían medias que desean vivir como títeres.
Si bien en reiteradas ocasiones se intentó contactar la producción del programa chileno 31 minutos, conocido por la aparición de medias, no se pudo lograr ninguna respuesta. Se llamaron inexplicablemente a silencio, lo que para algunos es muy sospechoso.
Pero hasta aquí todo son teorías. Lo más concreto es que en 1964 el Senado de Estados Unidos creó una comisión investigadora que no arrojó resultados. De hecho enturbió más el asunto, pues algunos miembros denunciaron presiones telefónicas anónimas e incluso uno de ellos murió sospechosamente atropellado por una vaca en la India, cuando seguía una pista referida a un magnate asiático de la producción de medias con mano de obra infantil esclava.
Este caso volvió a salir al tapete recientemente cuando WikiLeaks hizo público un documento de la diplomacia estadounidense. En el mismo el embajador yanqui en Nueva Delhi comunicaba que a pesar de insistir durante años nada se había podido avanzar. Además dejaba constancia que esto se debía a la nula colaboración recibida del gobierno local. En dicho documento el embajador sugiere atacar Irán por si tiene algo que ver con el asunto.
Por su parte en 2001 un equipo de la Universidad de Düsseldorf, en Alemania, intentó aclarar el misterio de las medias viudas de forma simple. Instaló chips a un centenar de medias para seguir el rastro de la que se perdiera, pero lamentablemente –casualidad o no- durante los cuatro años de vida útil que tenían los chips no se perdió ninguna.
Llegados a este punto, lo que sí parecería estar claro es que la desaparición de las medias no guarda ninguna relación con otras, como la de los gatos cada vez que hay un circo en las proximidades o la del cambio chico cuando sale un álbum nuevo. Por ahora, el misterio persiste.
Es inútil buscar dicha prenda debajo de la cama, en el fondo del lavarropas, en un rincón de la azotea propia o en el patio del vecino. Nunca está. He ahí el misterio.
De todas las posibilidades manejadas hasta el momento el Síndrome del Titiritero parece ser la más acertada, aunque todavía no se ha logrado una comprobación empírica definitiva. Este síndrome, definido en 1975 por el psicoanalista francés Jules Ruis, es una variante de cleptomanía, una suerte de especialización o maestría en apoderarse de medias ajenas y acopiarlas en algún cajón perdido.
Una creencia similar que se consideró hace algunas décadas es que exista un millonario excéntrico –o un grupo de ellos- que coleccione medias logradas de manera impropia. En un momento se sospechó de Bruno Díaz, pero luego se comprobó que su doble vida no tenía nada que ver con medias viudas.
También se manejó que sea una actividad masónica o de alguna secta, con fines desconocidos. Por no decir que las malas lenguas insisten en que se trata de una estrategia de los grandes fabricantes de calcetines para aumentar sus ventas. Según esta opinión, los fabricantes pagan por cada media que recuperan una décima parte de su valor de mercado.
Otra suposición fue esgrimida públicamente por el periodista brasileño Ronaldinho Garoto quien hizo suya la teoría del cementerio de medias. Según él, cuando una media se siente disminuida física o anímicamente, desaparece y va a morir a un cementerio de medias que existiría en un lugar del mundo. Él lo imaginó en el medio del Amazonas. El explorador inglés Robert Scott creía que estaba en el Polo Sur y fue por esto que pereció por la zona buscando el mencionado camposanto. Ronaldinho Garoto murió devorado por las pirañas en 1997, lo que hizo más intrigante su idea.
Existe también una tesis que habla de desaparición vocacional, según la cual las medias desaparecerían en ejercicio de su libre albedrío persiguiendo su veta artística. Serían medias que desean vivir como títeres.
Si bien en reiteradas ocasiones se intentó contactar la producción del programa chileno 31 minutos, conocido por la aparición de medias, no se pudo lograr ninguna respuesta. Se llamaron inexplicablemente a silencio, lo que para algunos es muy sospechoso.
Pero hasta aquí todo son teorías. Lo más concreto es que en 1964 el Senado de Estados Unidos creó una comisión investigadora que no arrojó resultados. De hecho enturbió más el asunto, pues algunos miembros denunciaron presiones telefónicas anónimas e incluso uno de ellos murió sospechosamente atropellado por una vaca en la India, cuando seguía una pista referida a un magnate asiático de la producción de medias con mano de obra infantil esclava.
Este caso volvió a salir al tapete recientemente cuando WikiLeaks hizo público un documento de la diplomacia estadounidense. En el mismo el embajador yanqui en Nueva Delhi comunicaba que a pesar de insistir durante años nada se había podido avanzar. Además dejaba constancia que esto se debía a la nula colaboración recibida del gobierno local. En dicho documento el embajador sugiere atacar Irán por si tiene algo que ver con el asunto.
Por su parte en 2001 un equipo de la Universidad de Düsseldorf, en Alemania, intentó aclarar el misterio de las medias viudas de forma simple. Instaló chips a un centenar de medias para seguir el rastro de la que se perdiera, pero lamentablemente –casualidad o no- durante los cuatro años de vida útil que tenían los chips no se perdió ninguna.
Llegados a este punto, lo que sí parecería estar claro es que la desaparición de las medias no guarda ninguna relación con otras, como la de los gatos cada vez que hay un circo en las proximidades o la del cambio chico cuando sale un álbum nuevo. Por ahora, el misterio persiste.
domingo, 26 de diciembre de 2010
El misterio de la sidra barata
Una duda asiste. ¿Por qué la sidra es tan barata? ¿Cuál es el motivo de que todo suba y la sidra siga ahí, estoicamente resistiendo el alza de los precios? ¿A qué se debe que sea tan o más barata que el agua? ¿Acaso una sidra no conlleva un proceso de producción que debería encarecer el producto? ¿Los consejos de salarios no alcanzan a los trabajadores del sector? ¿Hay algo que no sabemos detrás de esa bebida?
Mucha gente se pregunta a qué se debe el bajo costo de este brebaje espirituoso tan consumido cuando llega fin de año. No es para menos. Es como el tema de los transgénicos. Uno ya no sabe qué está metiendo en su cuerpo. Uno se siente rehén de una cadena de producción y consumo de la cual es el eslabón más débil: el amigo que nunca dice que no, el borrachín de las fiestas.
La sidra está siempre, pero especialmente por estas épocas de calor. Tímidamente sale la primera alguna tarde de octubre o noviembre. Luego la periodicidad va en aumento hasta pasar de ser un producto ocasional a convertirse en un infaltable integrante de la dieta durante la última quincena de diciembre e incluso más. Todo porque se consigue a buena temperatura e igual precio. Aunque además, es justo reconocerlo, tomarse una sidra con estos calores tiene un no se qué que no sé. Es así. Al menos una sidra a esta altura del año hay que bajarse. Especialmente de tarde con los amigos en la rambla. Y durante esas ingestas compartidas cada tanto surge la misma interrogante: ¿por qué la sidra es tan barata?
A falta de respuestas precisas o calificadas, a falta de Internet y el libro gordo de Petete, he aquí algunas opiniones recabadas: “No sé. ¿Preguntás en serio? Mmmm…. Debe ser porque la manzana se pudre casi sola y no hay mucho proceso. Por el envase de plástico. ¿En serio vale tan poco? Te debe hacer mierda todo. ¿Por el envase, no? No es muy costoso. Porque se hace para tirar en el Mercado del Puerto, no para tomar. Debe ser barata producirla. ¡La sidra es barata porque es una porquería! ¡Es manzana podrida! Porque la botella es de plástico. No tomo sidra. Eso no es sidra. Debe ser todo saborizantes, conservantes y cosas así. ¿Qué dejás para el Ananá Fizz entonces?”.
Resumiendo. Conclusiones, ninguna. Solo pistas; a las que habría que sumar la propia etimología de la palabra. Sidra viene del hebreo sekat: “bebida embriagadora”. O sea que pega. Y si está fresquita, tanto mejor.
A todo esto hay que agregar el dato certero de que el consumo crece. El año pasado en la República Oriental se bebieron (bebimos) más de 10 millones de litro de sidra, casi toda nacional, más que nada en botella de plástico de litro y medio. Sin Noche de las Luces, lo que no es poco. Y este año que no hay, se prevé más botellita verde por la calle.
Así que sea como sea, como hace tiempo lo dijo Tabaré Rivero para la posteridad: “brindemos por el futuro, con sándwiches de pan duro y sidra La Gijonesa”. O con alguna otra, que la variedad es grande, el precio es chico y la calidad dudosa. ¡Salud!
Mucha gente se pregunta a qué se debe el bajo costo de este brebaje espirituoso tan consumido cuando llega fin de año. No es para menos. Es como el tema de los transgénicos. Uno ya no sabe qué está metiendo en su cuerpo. Uno se siente rehén de una cadena de producción y consumo de la cual es el eslabón más débil: el amigo que nunca dice que no, el borrachín de las fiestas.
La sidra está siempre, pero especialmente por estas épocas de calor. Tímidamente sale la primera alguna tarde de octubre o noviembre. Luego la periodicidad va en aumento hasta pasar de ser un producto ocasional a convertirse en un infaltable integrante de la dieta durante la última quincena de diciembre e incluso más. Todo porque se consigue a buena temperatura e igual precio. Aunque además, es justo reconocerlo, tomarse una sidra con estos calores tiene un no se qué que no sé. Es así. Al menos una sidra a esta altura del año hay que bajarse. Especialmente de tarde con los amigos en la rambla. Y durante esas ingestas compartidas cada tanto surge la misma interrogante: ¿por qué la sidra es tan barata?
A falta de respuestas precisas o calificadas, a falta de Internet y el libro gordo de Petete, he aquí algunas opiniones recabadas: “No sé. ¿Preguntás en serio? Mmmm…. Debe ser porque la manzana se pudre casi sola y no hay mucho proceso. Por el envase de plástico. ¿En serio vale tan poco? Te debe hacer mierda todo. ¿Por el envase, no? No es muy costoso. Porque se hace para tirar en el Mercado del Puerto, no para tomar. Debe ser barata producirla. ¡La sidra es barata porque es una porquería! ¡Es manzana podrida! Porque la botella es de plástico. No tomo sidra. Eso no es sidra. Debe ser todo saborizantes, conservantes y cosas así. ¿Qué dejás para el Ananá Fizz entonces?”.
Resumiendo. Conclusiones, ninguna. Solo pistas; a las que habría que sumar la propia etimología de la palabra. Sidra viene del hebreo sekat: “bebida embriagadora”. O sea que pega. Y si está fresquita, tanto mejor.
A todo esto hay que agregar el dato certero de que el consumo crece. El año pasado en la República Oriental se bebieron (bebimos) más de 10 millones de litro de sidra, casi toda nacional, más que nada en botella de plástico de litro y medio. Sin Noche de las Luces, lo que no es poco. Y este año que no hay, se prevé más botellita verde por la calle.
Así que sea como sea, como hace tiempo lo dijo Tabaré Rivero para la posteridad: “brindemos por el futuro, con sándwiches de pan duro y sidra La Gijonesa”. O con alguna otra, que la variedad es grande, el precio es chico y la calidad dudosa. ¡Salud!
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Autoentrevista en un ídem
¿Qué está haciendo?
Escribiendo y respondiendo.
Chocolate por la noticia.
Tu vieja en tanga.
También es la suya.
Ya sé. Chocolate por la noticia, belinún.
¿Por qué se pone grosero?
No me gustan las autoentrevistas.
¿Entonces por qué accedió a la nota?
Por compromiso.
La podemos dejar por acá, si prefiere.
No. Ya que estamos vamos a seguir. Cancelé una cantidad de actividades para hacer esta nota.
¿Por ejemplo?
Había quedado para jugar al metro con unos amigos atrás de las Canteras, siempre y cuando no lloviera. Es muy divertido. Jugamos con una pelota Cubilla desinflada y championes con tapones de metal. Y está más que claro que no vale usar tobilleras ni subirse las medias.
¿Y si llovía?
Íbamos a jugar al metro con unos amigos atrás de las Canteras.
¿Dónde está la diferencia?
Estos son otros amigos. Unos son del barrio, los otros del liceo.
Ah.
¿Es todo?
Claro que no. Quería preguntarle qué opina sobre lo que escribe. Por ejemplo, ¿le gusta esto que está haciendo ahora?
Peeeeeroooooooo… Of course.
¿No siente que está robando un poquito la plata?
¡Mire quién habla!
Yo al menos me preparé para venir a hacer esta nota. Además alquilé el auto de mi bolsillo.
Pero el que maneja soy yo.
Es que todavía no me dieron la libreta. Con esto de los paros de Adeom me atrasaron la fecha del examen, pero antes de fin de año la estreno.
Muy bien. Podríamos ir a tomar algo entonces. Conozco un lugar…
Cuando conduzco no bebo.
¡Ahhh bueno…! Somos pocos y nos conocemos. ¿A papá mono con bananas verdes?
En serio.
Y yo me chupo el dedo.
Se dice que no sólo.
Si hay que ponerse reo nos ponemos reos. Ningún problema. ¿Sabés cómo le dicen a tu hermana?
Más respeto que también es la suya.
Cierto.
Doble en la próxima hacia la derecha.
Eso es una orden, no una pregunta. Vamos a no perder los papeles, por favor. Está bien que haya accedido a dar la nota, manejar el auto y dirigirnos a un lupanar, pero nada de ponerse en plan estrella.
Perdón, no fue mi intención.
Así me gusta. ¿Para qué lo mandaron a la escuela pública sus padres? ¿Para que salga así de mal educado y boca sucia? No, señor. Lo mandaron a escuela pública porque era lo que se usaba entonces y por aquello de donde no hay no hay y para qué buscar.
Y a mucho orgullo.
Si lo viera su maestra Margarita… Pensar que le tenía fe para las matemáticas y usted terminó haciendo estas huevadas. ¡Qué desperdicio de inversión vareliana!
Bueno… Usted piense que cuando hice la escuela eran años difíciles… Sobre todo tercero.
Uhhhh. La tabla del ocho. Qué porquería más grande. ¿Y hacer cesta ballesta para pegarle al predicado? Por no hablar de diferenciar cuál era el Daymán y cuál el Queguay.
¿Y memorizarse toda la frontera con Brasil desde el Cuareim al Chuy con límites contestados incluidos?
¡Fffuuuuaaaa! A mí se me daba más recordar la frontera con Argentina.
Éramos dos.
¡Qué chispa!
Son gajos de la pelota.
Bue.
¿Algo más que quiera decir?
No. Creo que está todo dicho. ¿No le parece?
No estoy seguro, pero de todas formas tiene que quedar espacio para el dibujito, así que mejor vamos dejando por acá.
¿Por dónde?
Ahí atrás de la volqueta está bien.
Ok.
Escribiendo y respondiendo.
Chocolate por la noticia.
Tu vieja en tanga.
También es la suya.
Ya sé. Chocolate por la noticia, belinún.
¿Por qué se pone grosero?
No me gustan las autoentrevistas.
¿Entonces por qué accedió a la nota?
Por compromiso.
La podemos dejar por acá, si prefiere.
No. Ya que estamos vamos a seguir. Cancelé una cantidad de actividades para hacer esta nota.
¿Por ejemplo?
Había quedado para jugar al metro con unos amigos atrás de las Canteras, siempre y cuando no lloviera. Es muy divertido. Jugamos con una pelota Cubilla desinflada y championes con tapones de metal. Y está más que claro que no vale usar tobilleras ni subirse las medias.
¿Y si llovía?
Íbamos a jugar al metro con unos amigos atrás de las Canteras.
¿Dónde está la diferencia?
Estos son otros amigos. Unos son del barrio, los otros del liceo.
Ah.
¿Es todo?
Claro que no. Quería preguntarle qué opina sobre lo que escribe. Por ejemplo, ¿le gusta esto que está haciendo ahora?
Peeeeeroooooooo… Of course.
¿No siente que está robando un poquito la plata?
¡Mire quién habla!
Yo al menos me preparé para venir a hacer esta nota. Además alquilé el auto de mi bolsillo.
Pero el que maneja soy yo.
Es que todavía no me dieron la libreta. Con esto de los paros de Adeom me atrasaron la fecha del examen, pero antes de fin de año la estreno.
Muy bien. Podríamos ir a tomar algo entonces. Conozco un lugar…
Cuando conduzco no bebo.
¡Ahhh bueno…! Somos pocos y nos conocemos. ¿A papá mono con bananas verdes?
En serio.
Y yo me chupo el dedo.
Se dice que no sólo.
Si hay que ponerse reo nos ponemos reos. Ningún problema. ¿Sabés cómo le dicen a tu hermana?
Más respeto que también es la suya.
Cierto.
Doble en la próxima hacia la derecha.
Eso es una orden, no una pregunta. Vamos a no perder los papeles, por favor. Está bien que haya accedido a dar la nota, manejar el auto y dirigirnos a un lupanar, pero nada de ponerse en plan estrella.
Perdón, no fue mi intención.
Así me gusta. ¿Para qué lo mandaron a la escuela pública sus padres? ¿Para que salga así de mal educado y boca sucia? No, señor. Lo mandaron a escuela pública porque era lo que se usaba entonces y por aquello de donde no hay no hay y para qué buscar.
Y a mucho orgullo.
Si lo viera su maestra Margarita… Pensar que le tenía fe para las matemáticas y usted terminó haciendo estas huevadas. ¡Qué desperdicio de inversión vareliana!
Bueno… Usted piense que cuando hice la escuela eran años difíciles… Sobre todo tercero.
Uhhhh. La tabla del ocho. Qué porquería más grande. ¿Y hacer cesta ballesta para pegarle al predicado? Por no hablar de diferenciar cuál era el Daymán y cuál el Queguay.
¿Y memorizarse toda la frontera con Brasil desde el Cuareim al Chuy con límites contestados incluidos?
¡Fffuuuuaaaa! A mí se me daba más recordar la frontera con Argentina.
Éramos dos.
¡Qué chispa!
Son gajos de la pelota.
Bue.
¿Algo más que quiera decir?
No. Creo que está todo dicho. ¿No le parece?
No estoy seguro, pero de todas formas tiene que quedar espacio para el dibujito, así que mejor vamos dejando por acá.
¿Por dónde?
Ahí atrás de la volqueta está bien.
Ok.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Pipi in the tree
Es una clara muestra de simbiosis entre mundo animal y vegetal. Más exacto aún, entre hombre y árbol cuando ambos viven en comunidad compartiendo un mismo espacio. Así que vayamos sin demoras al meollo del asunto.
Por un lado tenemos pobres hombres con la vejiga a punto de reventar. Por otro lado tenemos pobres y enormes árboles casi acogotados, con una ínfima superficieo de tierra alrededor rodeada de cemento, baldosas, paredes y pavimento. Hombres con excedente y árboles necesitados de vitalidad.
Ocasionalmente se puede ver esto en cualquier arteria de la ciudad. Esa particular situación en la que ambos -árbol y hombre- se complementan. El ser vegetal es sostén y reparo. El ser humano, nutriente y compañía. Esto último siempre y cuando uno le cuente algún chiste o anécdota mientras tanto, ya que es sabido por todos que hablarle a las plantas les hace bien. Las hojitas salen más verdes y dicharacheras.
Entonces: ¿si ambos se benefician, dónde está el problema? Extrañamente el único inconveniente se origina en uno de los miembros incluidos en el asunto. En cierta estrechez mental de parte de la sociedad que reprueba algo tan natural y provechoso como que uno orine en un árbol cuando tiene la panza hinchada.
Porque ahora resulta que la juventud se está acostumbrando a mear los contenedores de basura y dejar un olor nauseabundo en el lugar, seguramente despreciando algún plátano cercano que lo espera presto de ramas abiertas para recibir esos nutientes que tanto bien le hacen.
Es tiempo de sincerarnos y dejar atrás la hipocresía. Tiempo de noches largas, calorcito, cerveza, sidra y ananá fizz. Hay que decirlo con todas las letras: abcdefghijklmnñopqrstuvWxyz... No hay nada más agradable que mear junto a un árbol. Además es beneficioso. El regocijo es compartido. Es más, en estos tiempos de tanto reducir, reutilizar, reciclar y desarrollo sostenible, deberían existir campañas de bien público para terminar con semejante derroche de nutrientes.
Claro que alguno se preguntará qué pasa en el caso de las féminas. Pues igual. Convengamos que no es exactamente el mismo espectáculo, pero en pro de la igualdad de género podemos saltearnos la parte estética del asunto. Sólo es cuestión de acostumbrarse.
Eso sí. Una cosa es pipí y otra popó. Tiempo requieren las cosas y aceptar que la gente decore de heces el arbolado público ya es too much*. La sociedad pacata todavía no está preparada para tanta simbiosis entre seres vivos ni para tanta vanguardia cultural. Porque también se lo puede ver así. Una imitación de caquita made in la Casa de los Chascos en la oficina vaya y pase. Incluso un sorullo d a de veras en algún museo de arte moderno, se acepta. Pero nada de andar nutriendo gratuitamente los árboles de la ciudad. Eso no. Ni por asomo. Esa batalla cultural queda para más adelante. Para el futuro no inmediato. Más lejos. Como para cuando baje el recibo de la UTE y ANTEL, por ejemplo.
(*) Too much: mucho, demasiado. Vg: ¡No te aguanto! ¡Que el Goyo diga que es demócrata es too much!
Por un lado tenemos pobres hombres con la vejiga a punto de reventar. Por otro lado tenemos pobres y enormes árboles casi acogotados, con una ínfima superficieo de tierra alrededor rodeada de cemento, baldosas, paredes y pavimento. Hombres con excedente y árboles necesitados de vitalidad.
Ocasionalmente se puede ver esto en cualquier arteria de la ciudad. Esa particular situación en la que ambos -árbol y hombre- se complementan. El ser vegetal es sostén y reparo. El ser humano, nutriente y compañía. Esto último siempre y cuando uno le cuente algún chiste o anécdota mientras tanto, ya que es sabido por todos que hablarle a las plantas les hace bien. Las hojitas salen más verdes y dicharacheras.
Entonces: ¿si ambos se benefician, dónde está el problema? Extrañamente el único inconveniente se origina en uno de los miembros incluidos en el asunto. En cierta estrechez mental de parte de la sociedad que reprueba algo tan natural y provechoso como que uno orine en un árbol cuando tiene la panza hinchada.
Porque ahora resulta que la juventud se está acostumbrando a mear los contenedores de basura y dejar un olor nauseabundo en el lugar, seguramente despreciando algún plátano cercano que lo espera presto de ramas abiertas para recibir esos nutientes que tanto bien le hacen.
Es tiempo de sincerarnos y dejar atrás la hipocresía. Tiempo de noches largas, calorcito, cerveza, sidra y ananá fizz. Hay que decirlo con todas las letras: abcdefghijklmnñopqrstuvWxyz... No hay nada más agradable que mear junto a un árbol. Además es beneficioso. El regocijo es compartido. Es más, en estos tiempos de tanto reducir, reutilizar, reciclar y desarrollo sostenible, deberían existir campañas de bien público para terminar con semejante derroche de nutrientes.
Claro que alguno se preguntará qué pasa en el caso de las féminas. Pues igual. Convengamos que no es exactamente el mismo espectáculo, pero en pro de la igualdad de género podemos saltearnos la parte estética del asunto. Sólo es cuestión de acostumbrarse.
Eso sí. Una cosa es pipí y otra popó. Tiempo requieren las cosas y aceptar que la gente decore de heces el arbolado público ya es too much*. La sociedad pacata todavía no está preparada para tanta simbiosis entre seres vivos ni para tanta vanguardia cultural. Porque también se lo puede ver así. Una imitación de caquita made in la Casa de los Chascos en la oficina vaya y pase. Incluso un sorullo d a de veras en algún museo de arte moderno, se acepta. Pero nada de andar nutriendo gratuitamente los árboles de la ciudad. Eso no. Ni por asomo. Esa batalla cultural queda para más adelante. Para el futuro no inmediato. Más lejos. Como para cuando baje el recibo de la UTE y ANTEL, por ejemplo.
(*) Too much: mucho, demasiado. Vg: ¡No te aguanto! ¡Que el Goyo diga que es demócrata es too much!
domingo, 12 de diciembre de 2010
El nuevo Éxodo Oriental
Vamos a organizarnos. Relajo pero con orden, tal cual suele decirse de vez en cuando. Desde hace algunos días sabemos cómo empieza esta historia. Igual que las últimas veces, enfrentando a los bolivianos en el Estadio. Así que vamos a organizarnos para lo que vendrá después.
Hay algo que tiene que estar claro desde el principio, sobre todo para los que van a vestir la gloriosa casaca celeste. Bajo ningún concepto nos puede pasar lo de Argentina '78, que faltamos a la cita mundialista del vecino país luego de haber sido eliminados en un grupo que era una papita. Sí. Nos dejaron afuera Bolivia y Venezuela. Pero ni siquiera los de ahora, que son cuadros bastante más presentables. ¡No! ¡Los de 1978! ¡Suerte que uno no tiene memoria de aquel instante de vergüenza futbolística nacional! Con Dinamarca y lo que vino después es más que suficiente.
Pero volviendo al presente, entonces, los jugadores tienen que saber desde el primer match eliminatorio que no podemos faltar a Brasil 2014. Lo exige la historia. La camiseta. El cuarto puesto. Pero sobre todo lo exigen las ganas locas de ir de fiesta al vecino país en un momento histórico (para el fútbol) donde correrán ríos de caipiriña.
Así que descontando que clasificamos sobrados varias fechas antes -no en vano somos la cuarta potencia del fútbol actual-, no está mal que organicemos un poco la cuestión. Seamos previsores al menos por una vez. Es preferible no dejar todo para último momento y que después esto sea una desbandada, un atropello fronterizo al mejor estilo malón indígena cinematográfico.
Porque si bien ahora alguno puede hacerse el coso y decir que no, está claro que cuando nos llegue la fiebre mundialista nadie va a querer quedarse de este lado del Chuy. Así que orden. Quien es capaz de comprar un televisor LCD al influjo de publicidades espantosas, seguro que como mínimo va a EGA de rodillas en búsqueda de un pasaje con entrada incluida al primer partido.
Si ya en el Mundial de Sudáfrica varios organismos públicos alegaron diversas razones para poder pegar el faltazo correspondiente y que cada empleado observara los partidos de Uruguay cómodamente instalado en su hogar, ¿qué podemos esperar de Brasil 2014?
Porque no es cosa de que arranquemos todos a la voz de aura. Eso es imposible. ¿Quién le va a dar de comer a los peces? ¿Quién va a regar las plantas? ¿Quién se va a encargar de que diariamente funcionen los servicios esenciales? ¿Quién va a juntar la basura? ¿Quién va a jugarle a las tres cifras? ¿Quién va a ir a gastar a los shopping?
Está claro también que no nos vamos a ir todo el mes que dure el torneo, porque para eso hay que tener un considerable poder de ahorro, ser bien hippie valicero o disponer de mucha plusvalía a favor. Pero una semanita, una escapada de tres o cuatro días a la ciudad que nos toque, un bus de alquiler ida y vuelta con entrada a un partido y cachorro quenchi incluido no nos lo quita nadie.
También es bueno definir qué avivadas no corren. Venta de rifa, nones. Más multas de tránsito, no vale. Ni tampoco que los de Arquitectura digan que justo ese año quieren ir a Brasil a ver las obras de Niemeyer, que no van nunca.
Cada uno con su chanchita y listo. Nada de manguear al prójimo, que de eso, entre el Estado y las empresas que hacen publicidad difrazada de beneficiencia con plata ajena ya tenemos suficiente.
Otro punto. La licencia en julio de 2014. ¿A quién le corresponde? ¿Al empleado más veterano? ¿Al que va más a la cancha? ¿Al que siempre se clava trabajando en verano? ¿Al que siempre organiza el Amigo Invisible? ¿Al más genuflexo? ¿A quién?
Son todos temas que debemos ir tratando como sociedad. Vayan estos sencillos renglones como puntapié inicial de un tema fundacional en nuestra historia como nación: el próximo éxodo oriental.
Hay algo que tiene que estar claro desde el principio, sobre todo para los que van a vestir la gloriosa casaca celeste. Bajo ningún concepto nos puede pasar lo de Argentina '78, que faltamos a la cita mundialista del vecino país luego de haber sido eliminados en un grupo que era una papita. Sí. Nos dejaron afuera Bolivia y Venezuela. Pero ni siquiera los de ahora, que son cuadros bastante más presentables. ¡No! ¡Los de 1978! ¡Suerte que uno no tiene memoria de aquel instante de vergüenza futbolística nacional! Con Dinamarca y lo que vino después es más que suficiente.
Pero volviendo al presente, entonces, los jugadores tienen que saber desde el primer match eliminatorio que no podemos faltar a Brasil 2014. Lo exige la historia. La camiseta. El cuarto puesto. Pero sobre todo lo exigen las ganas locas de ir de fiesta al vecino país en un momento histórico (para el fútbol) donde correrán ríos de caipiriña.
Así que descontando que clasificamos sobrados varias fechas antes -no en vano somos la cuarta potencia del fútbol actual-, no está mal que organicemos un poco la cuestión. Seamos previsores al menos por una vez. Es preferible no dejar todo para último momento y que después esto sea una desbandada, un atropello fronterizo al mejor estilo malón indígena cinematográfico.
Porque si bien ahora alguno puede hacerse el coso y decir que no, está claro que cuando nos llegue la fiebre mundialista nadie va a querer quedarse de este lado del Chuy. Así que orden. Quien es capaz de comprar un televisor LCD al influjo de publicidades espantosas, seguro que como mínimo va a EGA de rodillas en búsqueda de un pasaje con entrada incluida al primer partido.
Si ya en el Mundial de Sudáfrica varios organismos públicos alegaron diversas razones para poder pegar el faltazo correspondiente y que cada empleado observara los partidos de Uruguay cómodamente instalado en su hogar, ¿qué podemos esperar de Brasil 2014?
Porque no es cosa de que arranquemos todos a la voz de aura. Eso es imposible. ¿Quién le va a dar de comer a los peces? ¿Quién va a regar las plantas? ¿Quién se va a encargar de que diariamente funcionen los servicios esenciales? ¿Quién va a juntar la basura? ¿Quién va a jugarle a las tres cifras? ¿Quién va a ir a gastar a los shopping?
Está claro también que no nos vamos a ir todo el mes que dure el torneo, porque para eso hay que tener un considerable poder de ahorro, ser bien hippie valicero o disponer de mucha plusvalía a favor. Pero una semanita, una escapada de tres o cuatro días a la ciudad que nos toque, un bus de alquiler ida y vuelta con entrada a un partido y cachorro quenchi incluido no nos lo quita nadie.
También es bueno definir qué avivadas no corren. Venta de rifa, nones. Más multas de tránsito, no vale. Ni tampoco que los de Arquitectura digan que justo ese año quieren ir a Brasil a ver las obras de Niemeyer, que no van nunca.
Cada uno con su chanchita y listo. Nada de manguear al prójimo, que de eso, entre el Estado y las empresas que hacen publicidad difrazada de beneficiencia con plata ajena ya tenemos suficiente.
Otro punto. La licencia en julio de 2014. ¿A quién le corresponde? ¿Al empleado más veterano? ¿Al que va más a la cancha? ¿Al que siempre se clava trabajando en verano? ¿Al que siempre organiza el Amigo Invisible? ¿Al más genuflexo? ¿A quién?
Son todos temas que debemos ir tratando como sociedad. Vayan estos sencillos renglones como puntapié inicial de un tema fundacional en nuestra historia como nación: el próximo éxodo oriental.
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