“La Telepatía llegó para quedarse. ¿Por qué? Porque a su inigualable sabor, le suma una característica exclusiva, producto de la investigación de un selecto grupo de científicos nacionales e internacionales, durante más de una década”. La cámara amplía el plano. Ya no se observa solamente el rostro de la presentadora de noticias de un canal privado con cara de chupar mucha bombilla. Atrás a la derecha se pueden ver cinco personas ataviadas de túnicas blancas en un laboratorio de última tecnología. Son científicos. El relato de la presentadora continúa, ahora con voz en off. “Más de diez años, muchas horas desvelados. Muchos cumpleaños familiares ausentes. Pero finalmente tanto esfuerzo dio resultados”. La cámara se aproxima al grupo de científicos, hace un primer plano de una de ellos, que sonríe satisfecha mirando al televidente. La chupabombillas continúa hablando. “Sí. He aquí la yerba que revolucionará a las yerbas: La Telepatía”. Respira largo y deja pasar varios segundos. Luego agrega: “Los uruguayos tenemos una costumbre tan antigua como el agujero del mate… hablar mientras compartimos el mate con un familiar, un amigo o un vecino. Esto tiene un problema, si quien tiene el mate se pone a hablar, demora la vuelta, el mate se enfría, la ansiedad de los contertulios aumenta y esto lleva a que pierdan atención en lo que la otra persona está diciendo. Desde hace más de diez años nuestro equipo científico se encontraba buscándole una solución a este problema”. La cámara muestra ahora a los científicos cómodamente sentados, mientras el más bajito de ellos ceba y va haciendo circular el porongo entre los demás, sin que nadie se demore y enlentezca la ronda. La presentadora vuelve a hablar. “Finalmente la solución llegó. Unas pequeñas micropartículas que contiene yerba La Telepatía le permite comunicarse mentalmente con los que toman mate junto a usted. Mientras el agua esté caliente, claro. De esta forma, nadie demora el mate y la charla es óptima. Pruébela y verá que no la dejará más”. Entonces la chupabombillas se aproxima a los de túnica blanca y les pregunta: “¿Sale un amargo?”. Al sorber, también ella pasa a formar parte de la charla telepática, sin utilizar sus cuerdas vocales. Todos sonríen distendidos y dicharacheros. La cámara se comienza a alejar lentamente de la escena. Entonces la presentadora gira hacia atrás y mirando el lente que la enfoca, le habla al consumidor sentado frente a su televisión: “Tome yerba La Telepatía. Mejora la comunicación y aumenta la empatía entre los que comparten una rueda de mate. Además, contribuye a su salud, al no necesitar hablar para conversar. Yerba La Telepatía, está especialmente recomendada para maestras, profesores de secundaria, gremialistas y barras brava”. Por último aparece el logo del novedoso producto y su página web: www.yerbalatelepatía.com Ahí finaliza el anuncio publicitario, de casi un minuto de duración.
Entrando a la web en cuestión, se puede saber que el lanzamiento de este producto es parte de una gama más amplia. Es acá donde aparecen las otras yerbas. Por ejemplo: la variedad La Telepatía Suave, tiene la particularidad de pulir el vocabulario de algún contertulio que utilice demasiadas palabras soeces; La Telepatía Breve, le resume lo que dice otro que participa de la ronda de mate cuando este se manda una intervención de más de cinco minutos y luego está La Telepatía Diet, que le transmite una sensación de saciedad equivalente a haberse comido media docena de bizcochos calentitos.
Por último se prevé lanzar una línea infantil, de manera de ir ganando el mercado a tempranas edades. Si bien aún no se ha definido el nombre comercial que llevará esta yerba para niños, se sabe que vendrá en paquetes coloridos, con figuritas coleccionables y para publicitarla se utilizará a Felipe, el amigo de Mafalda.
Vertedero final de lo que alguien publica y publicaba bajo la firma de El Trufa en la revista Guambia. El principal mérito, según dijo una vez el jefe, es la constancia.
viernes, 31 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
Si me roban y ando calzado
Es importante decir que ante un hecho delictivo no es lo mismo andar calzado a no estarlo. Es importante, pero también lo son otros factores. Por ejemplo, si viene un malviviente y le quita a uno la billetera amenazándolo con un tramontina* para luego darse raudo a la fuga, no solo es transcendente el hecho de estar calzado o no, sino que es fundamental considerar el sitio donde ocurre el hecho, el momento del día y con qué está cada uno calzado, tanto el delincuente como el perjudicado.
Expliquemos. Estar calzado no es decisivo si hay condiciones que minimizan eso. Consideremos en primer lugar el lugar. Si a uno lo roban en la calle y está calzado no hay problema, pero si está descalzo sí. Correr a un chorro descalzo puede suponer pisar los vidrios de alguna botella de cerveza rota en la calle por algún adolescente alcoholizado la noche anterior (aunque con el calorcito se toma bastante sidra en botella de plástico). Si uno no está calzado en la calle la situación puede ser más grave aún: si es de noche en la corrida pro chorro uno no ve lo que pisa, por lo cual puede que los dedos de una extremidad inferior se encuentren con la fea sorpresa de aplastar caquita de perro recién expelida, que a su vez es riesgo de resbalón, caída y posterior rotura de huesos o cuando menos un golpe injustificado en su afán de hacer justicia. Pero si uno anda descalzo y es de día tampoco es bueno, porque en esta época del año el negro asfalto está caliente y eso es contraproducente para correr por él. Ir por las líneas blancas es bastante complicado –además de que el recorrido se hace más largo- y las veredas son un penal, porque entre viejas, raíces de árboles y baldosas que faltan, es una carrera con obstáculos.
En principio es mejor estar calzado, claro. Pero también depende de con qué. Si uno está de championes está bueno, ¿pero si anda de alpargatas o chancletas qué? Ahí es cuando mejor se aplica la frase “¡descalzate y correlo!” Frase linda si las hay; como “que te garúe finito” o “voy a manchar la porcelana”.
O sea, importa estar calzado pero más que nada estar calzado con el calzado apropiado para el sitio donde ocurre el hecho delictivo. Pero también hay ocasiones en que estar calzado es secundario o perjudicial. En la playa por ejemplo puede ser contraproducente. Ni hablar en el agua. Si a uno le roban la billetera mientras hace la plancha en la Ramírez (el tramontina** aguanta porque es de acero inoxidable, así que el delincuente mucho drama no se hace), andar calzado es una complicación. Los championes pesan –y al correr harán plif plif plif-, las chancletas se doblan y hacen fuerza contraria, las alpargatas se endurecen y quedan como una tabla, las patas de rana son inmanejables, los zapatos de taco se hunden en la arena mojada, etc, etc, etcétera.
En resumen, lo importante no es andar por la vida calzado. Si esto es lo que a uno le preocupa, debe ir a la playa, descalzarse y darse un chapuzón, que eso es vida. Y que por andar calzado se preocupe otro.
*tramontina: marca de cuchillo doméstico brasileña que se generalizó para denominar cualquier cuchillo doméstico; en especial los de mango de madera. Dada su sensiblemente baja calidad cuando está nuevo sirve para cortar una mayoría simple de alimentos, al año no puede cortar ni tomate y a los dos años se le dificulta hasta un huevo frito. A partir de ahí el único uso posible es cuando se hace dieta, para sustituir al pan en la función de empujar la comida o levantar el juguito de un churrasco.
**tramontina y no tramontana. ¡Qué mierda es el corrector de Word! Uno pone tramontina y corrige a tramontana una y otra vez, sin avisar siquiera. Decí que uno anda atento.
NT (Nota del Trufa): En la jerga popular “andar calzado” significa portar un arma de fuego. Un ejemplo de esta utilización: “ahora todos los almaceneros andan calzados”. Sin embargo, el uso que se le da en este texto es el del habla cotidiana, que significa tener los pies cubiertos por algún tipo de calzado. Un ejemplo ilustrativo: “antes todos los niños andaban calzados”.
Expliquemos. Estar calzado no es decisivo si hay condiciones que minimizan eso. Consideremos en primer lugar el lugar. Si a uno lo roban en la calle y está calzado no hay problema, pero si está descalzo sí. Correr a un chorro descalzo puede suponer pisar los vidrios de alguna botella de cerveza rota en la calle por algún adolescente alcoholizado la noche anterior (aunque con el calorcito se toma bastante sidra en botella de plástico). Si uno no está calzado en la calle la situación puede ser más grave aún: si es de noche en la corrida pro chorro uno no ve lo que pisa, por lo cual puede que los dedos de una extremidad inferior se encuentren con la fea sorpresa de aplastar caquita de perro recién expelida, que a su vez es riesgo de resbalón, caída y posterior rotura de huesos o cuando menos un golpe injustificado en su afán de hacer justicia. Pero si uno anda descalzo y es de día tampoco es bueno, porque en esta época del año el negro asfalto está caliente y eso es contraproducente para correr por él. Ir por las líneas blancas es bastante complicado –además de que el recorrido se hace más largo- y las veredas son un penal, porque entre viejas, raíces de árboles y baldosas que faltan, es una carrera con obstáculos.
En principio es mejor estar calzado, claro. Pero también depende de con qué. Si uno está de championes está bueno, ¿pero si anda de alpargatas o chancletas qué? Ahí es cuando mejor se aplica la frase “¡descalzate y correlo!” Frase linda si las hay; como “que te garúe finito” o “voy a manchar la porcelana”.
O sea, importa estar calzado pero más que nada estar calzado con el calzado apropiado para el sitio donde ocurre el hecho delictivo. Pero también hay ocasiones en que estar calzado es secundario o perjudicial. En la playa por ejemplo puede ser contraproducente. Ni hablar en el agua. Si a uno le roban la billetera mientras hace la plancha en la Ramírez (el tramontina** aguanta porque es de acero inoxidable, así que el delincuente mucho drama no se hace), andar calzado es una complicación. Los championes pesan –y al correr harán plif plif plif-, las chancletas se doblan y hacen fuerza contraria, las alpargatas se endurecen y quedan como una tabla, las patas de rana son inmanejables, los zapatos de taco se hunden en la arena mojada, etc, etc, etcétera.
En resumen, lo importante no es andar por la vida calzado. Si esto es lo que a uno le preocupa, debe ir a la playa, descalzarse y darse un chapuzón, que eso es vida. Y que por andar calzado se preocupe otro.
*tramontina: marca de cuchillo doméstico brasileña que se generalizó para denominar cualquier cuchillo doméstico; en especial los de mango de madera. Dada su sensiblemente baja calidad cuando está nuevo sirve para cortar una mayoría simple de alimentos, al año no puede cortar ni tomate y a los dos años se le dificulta hasta un huevo frito. A partir de ahí el único uso posible es cuando se hace dieta, para sustituir al pan en la función de empujar la comida o levantar el juguito de un churrasco.
**tramontina y no tramontana. ¡Qué mierda es el corrector de Word! Uno pone tramontina y corrige a tramontana una y otra vez, sin avisar siquiera. Decí que uno anda atento.
NT (Nota del Trufa): En la jerga popular “andar calzado” significa portar un arma de fuego. Un ejemplo de esta utilización: “ahora todos los almaceneros andan calzados”. Sin embargo, el uso que se le da en este texto es el del habla cotidiana, que significa tener los pies cubiertos por algún tipo de calzado. Un ejemplo ilustrativo: “antes todos los niños andaban calzados”.
domingo, 26 de julio de 2009
Dígame usted qué le vieron.
Digame usted qué le vieron
Sr. Director.
Presente.
Sin la mayor reconsideración.
Me permito escribirle porque hay un hecho que no deja de sorprenderme y malhumorarme. Seré claro desde un comienzo para que no digan que soy como los relatores de fútbol, que le ponen terrible color y cuando uno ve la realidad le dan ganas de llorar o de agarrar del pescuezo al maula que sale por radio. Bueno, debo decir que la comparación no es acorde al caso, pero tenía ganas de decirlo. Si va a publicar ésta carta, aprovecho la volada. ¿O se dice –escribe, perdón- bolada? ¿Viene de bola bolear boleadora o de vuelo volátil volar? Es que usten no se imagina la desilusión que significó para mí ir a un clásico en verano por culpa de los manijazos de los que quisieron ser futbolistas y no fueron a entrenar pero le encontraron la vuelta para vivir del ilustre balompié autóctono, que tiene su mérito visto y considerando. En fin. Voy al tema que me hizo enviarle esta misiva.
Creo yo, humildemente, sin ofender a nadie, que esto se está yendo al reverendo carajo. Que Halloween. Que San Valentín sin ir más lejos la semana pasada. Que Saint Patrick. Que Spiderman. Que el baño del caño. Susana y Marcelo. La extranjerización de la tierra. Las plantas de celulosa. Arándanos. Aceite de oliva. Energía eólica. Las bombachas de los gauchos. La murga de Cádiz. A todo le decimos que sí, dale que va, siguan mandando. Mientras tanto, nuestras más elementales tradiciones se van por el caño con papel higiénico perfumado, que para qué sirve ya me dirán. Pero todo tiene un límite. ¡Con el Bobby no!, diría Olmedo (y dale con la invasión cultural), pero es cierto. Resulta que ahora la juventud se dedica a tomar Fernet. Sí, aunque usted no lo crea. Solo falta que empecemos a consumir cerveza Quilmes. Hasta ahora la posición sobre tal cerveza es unánime, pero no digan después que no estaban avisados del cambio que se viene. En unos añitos, todos hablando bien de la Quilmes y de la yerba con palito y de la pava y del mate dulce y de la calidad interpretativa de Wanda Nara o como corno se escriba.
¿Fernet? Why? Pourquoi? Perché? Per què? Waarom? Es cierto que puede haber cierta subjetividad negativa a partir de dos malas experiencias vividas en carne propia, pero que alguien explique a qué se debe que esa bebida espirituosa de la vecina orilla está de moda entre nuestra juventud.
Resulta que en un bar del barrio –que está de onda-, se toma más Fernet que otra cosa. Hace varias noches que concurro a dicho antro para confirmar el dato. Me está saliendo carísima la confirmación in situ, pero todo sea para no faltar a la verdad.
Sobre fin de año, acodado azarosamente en la barra del susodicho lugar, observé cómo la casi totalidad de los jóvenes pedían Fernet con cola. Empezaron a llegar los turistas del vecino país, pensé, pero estaba equivocado. Ante la consulta realizada al botillero del local el mismo me respondió que tal clientela eran ciudadanos nacidos en esta tierra (o sea en esto que temporalmente y vaya a saber por cuanto tiempo llamamos Uruguay porque las fronteras son como las olas del mar en la orilla solo que visto en siglos). Sí, como lo lee. Jovenzuelos orientales dedicados a escabiar fernet sin inmutarse, tan panchos ellos. Teniendo el clásico, tradicional y tan nuestro medio y medio. ¿Se acuerda señor director? Medio de caña y medio de vermú rojo. Si hasta lo debe haber inventado el prócer José Gervasio, en alguno de los ratos libres que le obsequió el primer sitio de Montevideo –fuera gaitas- o el Éxodo también conocido como Redota. Por no hablar del tiempo que dispuso en Paraguay, pero como nunca más quiso venir al Estado chico que terminamos siendo creo que es mejor descartar que lo haya inventado allá. Ha no ser que Ansina… o que en el jonca estuviera la receta. Como sea, el punto es que la juventud estaba esa noche tomando fernet y como pequeña venganza se me ocurrió pedir un medio y medio y resulta que no vendemos medio y medio porque se nos llena de viejos y esa es otra clientela que no nos interesa, ¿entendés? Y yo no entiendo, la verdad. Entonces el otro día también. Dale al fernet y no vendemos medio y medio. Y anoche peor porque la gurisada entraba a pedir fernet (word de mierda, cada vez que pongo fernet me corrige a Bernet, que vaya a saber uno quién o qué fue o es) y no había Bernet porque el fernet se había terminado, pero el cliente siempre tiene la razón exceptuando si quiere medio y medio, así que si aguantás un rato ya llegan unas botellas, recién traído de la madre patria más próxima y medio y medio no porque es un brebaje muy reo, ¿sacás? y esa clientela no nos interesa y además a quién se lo puede ocurrir tomar un medio y medio en Montevideo pudiendo embuchar fernet con coca, vaya idea más loca, medio y medio justo en este bar con todos los que hay la zona y me enrosqué, perdón señor director, ha sido muy amable y no le quito más tiempo y espacio, pero compréndame tenía que desahogarme muchas gracias y cuando quiera lo invito a una copita siempre y cuando no sea... usted ya me entiende, un güisquicito si acepta y no es molestia para mi sería un honor.
Sr. Director.
Presente.
Sin la mayor reconsideración.
Me permito escribirle porque hay un hecho que no deja de sorprenderme y malhumorarme. Seré claro desde un comienzo para que no digan que soy como los relatores de fútbol, que le ponen terrible color y cuando uno ve la realidad le dan ganas de llorar o de agarrar del pescuezo al maula que sale por radio. Bueno, debo decir que la comparación no es acorde al caso, pero tenía ganas de decirlo. Si va a publicar ésta carta, aprovecho la volada. ¿O se dice –escribe, perdón- bolada? ¿Viene de bola bolear boleadora o de vuelo volátil volar? Es que usten no se imagina la desilusión que significó para mí ir a un clásico en verano por culpa de los manijazos de los que quisieron ser futbolistas y no fueron a entrenar pero le encontraron la vuelta para vivir del ilustre balompié autóctono, que tiene su mérito visto y considerando. En fin. Voy al tema que me hizo enviarle esta misiva.
Creo yo, humildemente, sin ofender a nadie, que esto se está yendo al reverendo carajo. Que Halloween. Que San Valentín sin ir más lejos la semana pasada. Que Saint Patrick. Que Spiderman. Que el baño del caño. Susana y Marcelo. La extranjerización de la tierra. Las plantas de celulosa. Arándanos. Aceite de oliva. Energía eólica. Las bombachas de los gauchos. La murga de Cádiz. A todo le decimos que sí, dale que va, siguan mandando. Mientras tanto, nuestras más elementales tradiciones se van por el caño con papel higiénico perfumado, que para qué sirve ya me dirán. Pero todo tiene un límite. ¡Con el Bobby no!, diría Olmedo (y dale con la invasión cultural), pero es cierto. Resulta que ahora la juventud se dedica a tomar Fernet. Sí, aunque usted no lo crea. Solo falta que empecemos a consumir cerveza Quilmes. Hasta ahora la posición sobre tal cerveza es unánime, pero no digan después que no estaban avisados del cambio que se viene. En unos añitos, todos hablando bien de la Quilmes y de la yerba con palito y de la pava y del mate dulce y de la calidad interpretativa de Wanda Nara o como corno se escriba.
¿Fernet? Why? Pourquoi? Perché? Per què? Waarom? Es cierto que puede haber cierta subjetividad negativa a partir de dos malas experiencias vividas en carne propia, pero que alguien explique a qué se debe que esa bebida espirituosa de la vecina orilla está de moda entre nuestra juventud.
Resulta que en un bar del barrio –que está de onda-, se toma más Fernet que otra cosa. Hace varias noches que concurro a dicho antro para confirmar el dato. Me está saliendo carísima la confirmación in situ, pero todo sea para no faltar a la verdad.
Sobre fin de año, acodado azarosamente en la barra del susodicho lugar, observé cómo la casi totalidad de los jóvenes pedían Fernet con cola. Empezaron a llegar los turistas del vecino país, pensé, pero estaba equivocado. Ante la consulta realizada al botillero del local el mismo me respondió que tal clientela eran ciudadanos nacidos en esta tierra (o sea en esto que temporalmente y vaya a saber por cuanto tiempo llamamos Uruguay porque las fronteras son como las olas del mar en la orilla solo que visto en siglos). Sí, como lo lee. Jovenzuelos orientales dedicados a escabiar fernet sin inmutarse, tan panchos ellos. Teniendo el clásico, tradicional y tan nuestro medio y medio. ¿Se acuerda señor director? Medio de caña y medio de vermú rojo. Si hasta lo debe haber inventado el prócer José Gervasio, en alguno de los ratos libres que le obsequió el primer sitio de Montevideo –fuera gaitas- o el Éxodo también conocido como Redota. Por no hablar del tiempo que dispuso en Paraguay, pero como nunca más quiso venir al Estado chico que terminamos siendo creo que es mejor descartar que lo haya inventado allá. Ha no ser que Ansina… o que en el jonca estuviera la receta. Como sea, el punto es que la juventud estaba esa noche tomando fernet y como pequeña venganza se me ocurrió pedir un medio y medio y resulta que no vendemos medio y medio porque se nos llena de viejos y esa es otra clientela que no nos interesa, ¿entendés? Y yo no entiendo, la verdad. Entonces el otro día también. Dale al fernet y no vendemos medio y medio. Y anoche peor porque la gurisada entraba a pedir fernet (word de mierda, cada vez que pongo fernet me corrige a Bernet, que vaya a saber uno quién o qué fue o es) y no había Bernet porque el fernet se había terminado, pero el cliente siempre tiene la razón exceptuando si quiere medio y medio, así que si aguantás un rato ya llegan unas botellas, recién traído de la madre patria más próxima y medio y medio no porque es un brebaje muy reo, ¿sacás? y esa clientela no nos interesa y además a quién se lo puede ocurrir tomar un medio y medio en Montevideo pudiendo embuchar fernet con coca, vaya idea más loca, medio y medio justo en este bar con todos los que hay la zona y me enrosqué, perdón señor director, ha sido muy amable y no le quito más tiempo y espacio, pero compréndame tenía que desahogarme muchas gracias y cuando quiera lo invito a una copita siempre y cuando no sea... usted ya me entiende, un güisquicito si acepta y no es molestia para mi sería un honor.
viernes, 24 de julio de 2009
Fui yo y me siento bien
Daniel Lucas será la cara de una nueva línea de perfumes. Trascendió en los últimos días que una importante cadena internacional de perfumería planea abrir varias tiendas en nuestro país y a manera de presentación en sociedad tiene previsto lanzar al mercado una novedosa fragancia que genera amplias expectativas.
Con este original producto estrella la empresa en cuestión pretende posicionarse como marca de vanguardia e innovadora, además de lograr una importante repercusión social y una gran facturación. Para esto se ha llegado a un acuerdo con el conocido comentarista cinematográfico Daniel Lucas, que sale periódicamente en la pantalla de Canal 12, quien será la figura principal de la campaña publicitaria.
La idea es lanzar un producto sumamente novedoso a un precio accesible al ciudadano medio, con versiones tanto para hombres como para mujeres. La aparición del nuevo perfume en las vitrinas de farmacias y las góndolas de supermercados estará apoyada por una amplia campaña en los medios de difusión masiva, tanto televisión, como radio y prensa.
Si bien el mercado uruguayo tendrá el privilegio de ser el primero en disponer de esta nueva línea de fragancias, también será utilizado como medidor de una posible y posterior expansión a otros países, primero de la región y luego de otros sitios más distantes.
Sin embargo la firma, de prestigio internacional, no prevé lanzar este producto en mercados tan atractivos como China, India o el sur andino.
Se ha filtrado la información de que la primera pieza publicitaria televisiva a emitirse transcurrirá en un ascensor abarrotado de personas, caracterizado para que se entienda que se trata de un lunes a primera hora, cuando los trabajadores se dirigen a comenzar su semana laboral.
En dicho ascensor las distintas personas comienzan a percibir un olor y ponen mala cara. Así uno tras otro, hasta que cuanto todos se miran entre ellos interviene Daniel Lucas desde el centro de la escena, y dice, canchereando mientras guiña un ojo: -fui yo-, a lo que los otros lo miran con cara de desagrado. Luego el ascensor para, descienden todos sus ocupantes, y sobre el espejo, confundido entre brillos vidriosos, se divisa un frasco de perfume y el nombre del producto: Necar.
Luego la voz de Lucas, en off, sentencia: “Fui yo… a un asado. Vale la pena llevar Necar, es espléndido”.
La fragancia en cuestión estará basada en un elixir de carne asada. O sea, el perfume tendrá olor a asado. Con este novedoso aroma se pretende llegar –gracias a su precio bajo- a una franja de público que si bien no puede acceder a costearse un asado dominguero, sí está interesado en fingir el lunes a primera hora que el día previo se partió la boca con una parrillada tapada de carne.
Esta línea de productos incluye las variantes de carne roja asada, pollo a las brasas, corvina a las brasas y achuras varias. Habrá a su vez ediciones limitadas más específicas, con olor a molleja, pollo enrollado, asado con cuero, lechón, cordero, paella de mariscos y el exclusivo bacaray.
El perfume viene envasado en un pequeño pero agradable kit que también incluye un par de escarbadientes usados, con las puntas especialmente despuntadas y filamentos de carne adheridos, que el comprador puede sacar como al descuido del bolsillo de su camisa. A esto se le suman dos diminutos frascos.
El primero contiene un líquido amarillento y viscoso. Se trata de un producto inocuo desarrollado especialmente para que el usuario vierta unas gotas del mismo sobre alguna prenda –el pantalón a la altura del muslo es lo recomendado- que al enfriarse asemeja una mancha de queso provolone parrillero.
El segundo, de color oscuro y también inocuo, fue desarrollado con idéntica finalidad, imitar una mancha, en este caso de chimichurri.
También trascendió que las primeras mil unidades que se comercialicen vienen con un regalo extra, consistente en un imán para heladera con la forma de molleja acompañado por un texto bilingüe: “I feel good whitout meat. Me siento bien sin carne”. La empresa de publicidad también estudia utilizar dos textos similares: “I feel god whitout meat” y “I feel dog whitout meat”.
Con este original producto estrella la empresa en cuestión pretende posicionarse como marca de vanguardia e innovadora, además de lograr una importante repercusión social y una gran facturación. Para esto se ha llegado a un acuerdo con el conocido comentarista cinematográfico Daniel Lucas, que sale periódicamente en la pantalla de Canal 12, quien será la figura principal de la campaña publicitaria.
La idea es lanzar un producto sumamente novedoso a un precio accesible al ciudadano medio, con versiones tanto para hombres como para mujeres. La aparición del nuevo perfume en las vitrinas de farmacias y las góndolas de supermercados estará apoyada por una amplia campaña en los medios de difusión masiva, tanto televisión, como radio y prensa.
Si bien el mercado uruguayo tendrá el privilegio de ser el primero en disponer de esta nueva línea de fragancias, también será utilizado como medidor de una posible y posterior expansión a otros países, primero de la región y luego de otros sitios más distantes.
Sin embargo la firma, de prestigio internacional, no prevé lanzar este producto en mercados tan atractivos como China, India o el sur andino.
Se ha filtrado la información de que la primera pieza publicitaria televisiva a emitirse transcurrirá en un ascensor abarrotado de personas, caracterizado para que se entienda que se trata de un lunes a primera hora, cuando los trabajadores se dirigen a comenzar su semana laboral.
En dicho ascensor las distintas personas comienzan a percibir un olor y ponen mala cara. Así uno tras otro, hasta que cuanto todos se miran entre ellos interviene Daniel Lucas desde el centro de la escena, y dice, canchereando mientras guiña un ojo: -fui yo-, a lo que los otros lo miran con cara de desagrado. Luego el ascensor para, descienden todos sus ocupantes, y sobre el espejo, confundido entre brillos vidriosos, se divisa un frasco de perfume y el nombre del producto: Necar.
Luego la voz de Lucas, en off, sentencia: “Fui yo… a un asado. Vale la pena llevar Necar, es espléndido”.
La fragancia en cuestión estará basada en un elixir de carne asada. O sea, el perfume tendrá olor a asado. Con este novedoso aroma se pretende llegar –gracias a su precio bajo- a una franja de público que si bien no puede acceder a costearse un asado dominguero, sí está interesado en fingir el lunes a primera hora que el día previo se partió la boca con una parrillada tapada de carne.
Esta línea de productos incluye las variantes de carne roja asada, pollo a las brasas, corvina a las brasas y achuras varias. Habrá a su vez ediciones limitadas más específicas, con olor a molleja, pollo enrollado, asado con cuero, lechón, cordero, paella de mariscos y el exclusivo bacaray.
El perfume viene envasado en un pequeño pero agradable kit que también incluye un par de escarbadientes usados, con las puntas especialmente despuntadas y filamentos de carne adheridos, que el comprador puede sacar como al descuido del bolsillo de su camisa. A esto se le suman dos diminutos frascos.
El primero contiene un líquido amarillento y viscoso. Se trata de un producto inocuo desarrollado especialmente para que el usuario vierta unas gotas del mismo sobre alguna prenda –el pantalón a la altura del muslo es lo recomendado- que al enfriarse asemeja una mancha de queso provolone parrillero.
El segundo, de color oscuro y también inocuo, fue desarrollado con idéntica finalidad, imitar una mancha, en este caso de chimichurri.
También trascendió que las primeras mil unidades que se comercialicen vienen con un regalo extra, consistente en un imán para heladera con la forma de molleja acompañado por un texto bilingüe: “I feel good whitout meat. Me siento bien sin carne”. La empresa de publicidad también estudia utilizar dos textos similares: “I feel god whitout meat” y “I feel dog whitout meat”.
lunes, 20 de julio de 2009
Vendo por viaje
Por motivo de viaje urgente vendo varios artículos y/u objetos que aún insisten en quedarse de clavo luego de un par de rebajas. Si algo le interesa no dude en comunicarse. Si no le sirve el precio sugerido sugiera un precio que le sirva. Hablando se entiende la gente y más si hay morlacos de por medio.
Caja de naipes. Una caja de zapatos repleta de distintos mazos incompletos. Ideal para completar otros mazos igualmente incompletos. Hay tatú de lomo azul y rojo. Gran variedad de naipes franceses. Todo por 80 pesos.
Casetes y videos. Más de un centenar de casetes originales y grabados. Incluye discografía completa de Xuxa adquirida en Ciudad del Este. Casete del Pájaro Canzani con la canción de la copa América 95 (a estrenar, todavía con el celofán protector). Una grabación de Jorge Nasser presentándose sorpresivamente en un programa vespertino de El Dorado. Casetes de videos VHS con grabaciones de Feliz Domingo para la juventud, Domingos uruguayos, goles del venerado quinquenio aurinegro (no existía el CD y todavía siguen hablando) y muchos más sin clasificar. 200 pesos o lo que haiga.
Palillos. Gran oferta. Una bolsa en estado óptimo conteniendo 127 palillos de ropa de madera completos (algunos rearmados de otros anteriores), 43 palillos de plástico completos, 276 mitades sueltas (madera y plástico) y 21 fierritos de los que unen las dos partes que conforman un palillo. Todo por 70 pesos, con una bolsa de agua caliente roja, usada, marca Funsa, de obsequio.
Gorras de baño. Cinco gorras de baño usadas, con poca caspa. Conservan el elástico, aunque entra un poco de agua en cuatro de ellas. Todas por 20 pesos.
Ladrillo. Pequeño ladrillito con olor a pachuli hallado tirado en la calle durante el último Pilsen Rock. Es como adobo prensado. Puede servir como incienso o abono. 40 pesos.
Kit escolar. El que guarda siempre tiene. Una caja de bananas ecuatorianas llena de recortes sobrantes de papel glacé, hojas Tabaré margen rojo y borde azul, mapamundi político y físico, , lápices de colores que pertenecieron a distintas cajas (la mayoría son chinos), gomas de tinta de forma redonda y rectangular, pedazos utilizables de antiguas reglas y escuadras, un semicírculo con los grados borrados, cartucheras con el cierre roto (una de my little pony, otra de frutillitas), varios compases sin punta y muchos clips, chinches y alfileres sueltas (por los menos 500). Todo por 135 pesos.
Pósters varios. Del dúo campeón Bernal e Iroldi, de Julio Iglesias, Kiss, la Ciccolina, Xuxa en paños menores, Fernando Morena con el Indio Olivera, Alexis Noble, las Trillizas de Oro, Carlos Scanavino, Wilson, Milton Wynants y el Fefo Ruíz con la de Welcome. El de Xuxa tiene bigotes dibujados. Todo por 65 pesos.
Bandera. vieja bandera de los 33 Orientales muy estropeada, encontrada en el doble fondo de un ropero comprado en una casa de remates. Está guasqueada, así que por 50 de la moneda nacional es suya.
Ganga final. Una reliquia imperdible para un futbolero de ley. Histórica camiseta número 9 del Club Deportivo Pepeganga Margarita Fútbol Club, conocido como Pepeganga, por el nombre del comercio que lo auspiciaba. Este equipo venezolano solo existió cinco años (1985-1990) pero alcanzó a jugar la Copa Libertadores en 1990, donde enfrentó a Progreso y Defensor. Casi pasa de serie. Precio: 300 pesos (se justifica por su gran valor histórico-anecdótico).
Caja de naipes. Una caja de zapatos repleta de distintos mazos incompletos. Ideal para completar otros mazos igualmente incompletos. Hay tatú de lomo azul y rojo. Gran variedad de naipes franceses. Todo por 80 pesos.
Casetes y videos. Más de un centenar de casetes originales y grabados. Incluye discografía completa de Xuxa adquirida en Ciudad del Este. Casete del Pájaro Canzani con la canción de la copa América 95 (a estrenar, todavía con el celofán protector). Una grabación de Jorge Nasser presentándose sorpresivamente en un programa vespertino de El Dorado. Casetes de videos VHS con grabaciones de Feliz Domingo para la juventud, Domingos uruguayos, goles del venerado quinquenio aurinegro (no existía el CD y todavía siguen hablando) y muchos más sin clasificar. 200 pesos o lo que haiga.
Palillos. Gran oferta. Una bolsa en estado óptimo conteniendo 127 palillos de ropa de madera completos (algunos rearmados de otros anteriores), 43 palillos de plástico completos, 276 mitades sueltas (madera y plástico) y 21 fierritos de los que unen las dos partes que conforman un palillo. Todo por 70 pesos, con una bolsa de agua caliente roja, usada, marca Funsa, de obsequio.
Gorras de baño. Cinco gorras de baño usadas, con poca caspa. Conservan el elástico, aunque entra un poco de agua en cuatro de ellas. Todas por 20 pesos.
Ladrillo. Pequeño ladrillito con olor a pachuli hallado tirado en la calle durante el último Pilsen Rock. Es como adobo prensado. Puede servir como incienso o abono. 40 pesos.
Kit escolar. El que guarda siempre tiene. Una caja de bananas ecuatorianas llena de recortes sobrantes de papel glacé, hojas Tabaré margen rojo y borde azul, mapamundi político y físico, , lápices de colores que pertenecieron a distintas cajas (la mayoría son chinos), gomas de tinta de forma redonda y rectangular, pedazos utilizables de antiguas reglas y escuadras, un semicírculo con los grados borrados, cartucheras con el cierre roto (una de my little pony, otra de frutillitas), varios compases sin punta y muchos clips, chinches y alfileres sueltas (por los menos 500). Todo por 135 pesos.
Pósters varios. Del dúo campeón Bernal e Iroldi, de Julio Iglesias, Kiss, la Ciccolina, Xuxa en paños menores, Fernando Morena con el Indio Olivera, Alexis Noble, las Trillizas de Oro, Carlos Scanavino, Wilson, Milton Wynants y el Fefo Ruíz con la de Welcome. El de Xuxa tiene bigotes dibujados. Todo por 65 pesos.
Bandera. vieja bandera de los 33 Orientales muy estropeada, encontrada en el doble fondo de un ropero comprado en una casa de remates. Está guasqueada, así que por 50 de la moneda nacional es suya.
Ganga final. Una reliquia imperdible para un futbolero de ley. Histórica camiseta número 9 del Club Deportivo Pepeganga Margarita Fútbol Club, conocido como Pepeganga, por el nombre del comercio que lo auspiciaba. Este equipo venezolano solo existió cinco años (1985-1990) pero alcanzó a jugar la Copa Libertadores en 1990, donde enfrentó a Progreso y Defensor. Casi pasa de serie. Precio: 300 pesos (se justifica por su gran valor histórico-anecdótico).
viernes, 17 de julio de 2009
Greg y Miriam en el Gym
-¡Ding dong!
-Ejem.
¿Cómo te llamás?
-Miriam.
-Yo Gregorio. Pero todos me dicen Greg, como el de Dharma y Greg; como Greg Popovic, el técnico de los San Antonio Spurs.
-Ah.
-Mi familia es de Young.
-Junto al ex río Hum.
-¿Hace mucho venís a sesión de spinning?
-Ohmmmmm.
-¿Alguna vez tiraste un bumerang?
-Pum pu rum pum pum.
-¡No sabés lo insoportable que es el smog de Beijing!
-¿Te subiste al pódium, supongo?
-No, pero estuve ahí. Trabajo para un holding con sede en Leipzig que importa juguetes de Hong Kong, jugos Tang y de vez en cuando vende algún avión Mig.
-Sí, pinta de ser Adeom no tenés.
-Volar, ¡qué problema! Cómo jode el maldito jet lag. Por no hablar de cuando hay overbooking. Una vez quedé varado cinco días en un aeropuerto por el Estrecho de Bering. Casi me subo a un iceberg para irme acercando. Pensé que iba a terminar en un gulag.
-Yo la única vez que volé fue en Pan Am. Cuando en la tele daban Mágnum.
-Tengo un Mustang que saqué por leasing. Si querés te invito a ir a la rambla a hacer zigzag a contramano y después jugar al bowling comiendo hot dog y bebiendo un trago de grog.
-¡Las motos son el súmmum!
-El auto tiene airbag. En moto si te das una piña no te salva ni Kung Fú.
-Ya me caí una vez en macadam.
-¿Un ping pong en el living de casa o una partida de Teg?
-Tendrás solárium, supongo.
-No, pero tengo un gong que me traje de Pyongyang.
-Paso. No hay quórum.
-Dale. Así conocés a Amstrong, mi dog.
-Parece un ultimátum.
-Después vamos al ring, entonces soy tu sparring y me hacés de goma.
-Prefiero ir a casa a jugar sola al tangram mientras veo un video con lo peor de Telecataplum, o algún film mudo.
-También me puedo disfrazar de vietcong.
-¡Boom! En ese caso te tiro napalm, como los yanquis en Vietnam. Sería el pandemónium.
-¿Y si me pongo la camiseta vieja de Sporting?
-Mmmmmmmm. Muy poco interesante este ítem.
-¿Irnos de dancing?
-No creo que hagamos buen tándem. A mi me gusta Tótem y Tom Jobim.
-¿Una vueltita por el Shopping, al menos?
-¿Qué tenés, un ram de memoria? ¿Para que lo entiendas te tengo que escribir un memorándum?
-¿Del catering para el casorio mejor no hablamos?
-Llegado el caso buscaría un imam que me convierta al Islam y después me caso con el primer muslim llamado Ibrahim que me ofrezca ser parte de su harem.
-Tenés cero swing, pescado.
-Ídem.
-Por la pinta debés trabajar en una ONG, veranear en camping, tomar refresco Ving y salir a bailar de Hering.
-Vos tenés pinta de ser admirador de Menem.
-Seguro te copa el yin y el yang.
-No, pero si es necesario aprendo.
-¿Querés que te pase la dirección de mi blog?
-Me la imagino: más pesado que elefante en brazos punto com. No te soporta ni Sadam. Además no tengo módem y no quiero más spam. Lo digo por vos.
-¿Y la del fotolog?
-Álbum de fotos ya tengo, gracias.
-¡Arrancá ciborg! De última tu cara me hace acordar a Mario Sapag.
-Consultá un médium, te va a hacer bien. Hay uno por la calle Cuareim que se llama William. En la pasada podés firmar para el referéndum.
-Si pensás presentarte en algún casting primero salí varios meses a hacer footing por la rambla y después pagate un lifting, batracio.
-¡Pobre Gregorio!
-Greg, te dije.
-Chau Goyo.
-Tomate un vasito de ginseng que te va a hacer bien.
-Ídem.
-Ejem.
¿Cómo te llamás?
-Miriam.
-Yo Gregorio. Pero todos me dicen Greg, como el de Dharma y Greg; como Greg Popovic, el técnico de los San Antonio Spurs.
-Ah.
-Mi familia es de Young.
-Junto al ex río Hum.
-¿Hace mucho venís a sesión de spinning?
-Ohmmmmm.
-¿Alguna vez tiraste un bumerang?
-Pum pu rum pum pum.
-¡No sabés lo insoportable que es el smog de Beijing!
-¿Te subiste al pódium, supongo?
-No, pero estuve ahí. Trabajo para un holding con sede en Leipzig que importa juguetes de Hong Kong, jugos Tang y de vez en cuando vende algún avión Mig.
-Sí, pinta de ser Adeom no tenés.
-Volar, ¡qué problema! Cómo jode el maldito jet lag. Por no hablar de cuando hay overbooking. Una vez quedé varado cinco días en un aeropuerto por el Estrecho de Bering. Casi me subo a un iceberg para irme acercando. Pensé que iba a terminar en un gulag.
-Yo la única vez que volé fue en Pan Am. Cuando en la tele daban Mágnum.
-Tengo un Mustang que saqué por leasing. Si querés te invito a ir a la rambla a hacer zigzag a contramano y después jugar al bowling comiendo hot dog y bebiendo un trago de grog.
-¡Las motos son el súmmum!
-El auto tiene airbag. En moto si te das una piña no te salva ni Kung Fú.
-Ya me caí una vez en macadam.
-¿Un ping pong en el living de casa o una partida de Teg?
-Tendrás solárium, supongo.
-No, pero tengo un gong que me traje de Pyongyang.
-Paso. No hay quórum.
-Dale. Así conocés a Amstrong, mi dog.
-Parece un ultimátum.
-Después vamos al ring, entonces soy tu sparring y me hacés de goma.
-Prefiero ir a casa a jugar sola al tangram mientras veo un video con lo peor de Telecataplum, o algún film mudo.
-También me puedo disfrazar de vietcong.
-¡Boom! En ese caso te tiro napalm, como los yanquis en Vietnam. Sería el pandemónium.
-¿Y si me pongo la camiseta vieja de Sporting?
-Mmmmmmmm. Muy poco interesante este ítem.
-¿Irnos de dancing?
-No creo que hagamos buen tándem. A mi me gusta Tótem y Tom Jobim.
-¿Una vueltita por el Shopping, al menos?
-¿Qué tenés, un ram de memoria? ¿Para que lo entiendas te tengo que escribir un memorándum?
-¿Del catering para el casorio mejor no hablamos?
-Llegado el caso buscaría un imam que me convierta al Islam y después me caso con el primer muslim llamado Ibrahim que me ofrezca ser parte de su harem.
-Tenés cero swing, pescado.
-Ídem.
-Por la pinta debés trabajar en una ONG, veranear en camping, tomar refresco Ving y salir a bailar de Hering.
-Vos tenés pinta de ser admirador de Menem.
-Seguro te copa el yin y el yang.
-No, pero si es necesario aprendo.
-¿Querés que te pase la dirección de mi blog?
-Me la imagino: más pesado que elefante en brazos punto com. No te soporta ni Sadam. Además no tengo módem y no quiero más spam. Lo digo por vos.
-¿Y la del fotolog?
-Álbum de fotos ya tengo, gracias.
-¡Arrancá ciborg! De última tu cara me hace acordar a Mario Sapag.
-Consultá un médium, te va a hacer bien. Hay uno por la calle Cuareim que se llama William. En la pasada podés firmar para el referéndum.
-Si pensás presentarte en algún casting primero salí varios meses a hacer footing por la rambla y después pagate un lifting, batracio.
-¡Pobre Gregorio!
-Greg, te dije.
-Chau Goyo.
-Tomate un vasito de ginseng que te va a hacer bien.
-Ídem.
martes, 14 de julio de 2009
La Reina de las Gomeras*
Hola a todos. ¡Ay, qué nerviosa estoy!
Antes que nada quiero decir que para mí es un gran honor recibir este premio. Aunque bueno, si de Fiat hablamos hubiera preferido que fuera un Bravo. Pero tá, al menos no es un 147 todo destartalado, a medio pintar y herrumbrado. Porque quedan de esos, parece mentira pero quedan. Y una, bueno, una tiene su estilo.
Ay, no sé por dónde empezar. Además se que no tengo demasiado tiempo para hablar. No se. En este momento me vienen a esta cabecita loca muchos recuerdos, muchas caras amigas, muchos autos.
Por ejemplo, aquella vez… ay, qué risa. Yo estaba en el cumpleaños de un antiguo novio, y un ex mío, que había sido compañero del liceo y vivía cerca de casa, dijo que se iba. Entonces yo, lo más normal, le dije que me iba con él, que ya estaba cansada. ¡Había que ver cómo se puso mi novio! Al día siguiente todavía le duraba la chupadera. Qué iba a saber yo que apenas irme todos sus amigotes iban a empezar a decirle que era un cornudo, que le habían mejicaneado la novia en la cara y cosas así. La verdad es que solo quise aprovechar el viaje, pero él nunca lo entendió.
Y mi hermana chica. También me acuerdo de ella en este momento. Cómo se sonrojaba cuando a la salida de los bailes me acercaba a algún coche con pinta de ir para el mismo lado. Ella decía que yo era una estúpida por hacer eso, pero bien que después siempre se prendía. ¿O no? ¿Eh? No te rías Micaela, que te estoy viendo ahí en la tercera fila. Es cierto que 9 de cada 10 veces los muchachos se ponían pesados cuando los rechazábamos, pero eran ellos los equivocados. Nosotras solo les pedíamos si nos llevaban a casa, además si pensaban que íbamos a terminar en la cama porque nos vestíamos con microminis y tops son unos prejuiciosos machistas. Pero bueno, además Mica, no te olvides que en dos de esos viajes conociste a los papás de tus hijos, aunque después nunca los reconocieron a los gurises.
Supongo que esto de ser gomera empezó aquel día que mamá me llevó a la parada del 145 y me dijo que a partir de entonces iba a ir solita a la escuela. Cuando vino el ómnibus le hice señas y paró. Y así todos los días y todos los años hasta que terminé la escuela.
Ya en el liceo empecé a probar suerte con los autos y vi que funcionaba también. En los primeros cumpleaños de compañeritos liceales lo mismo, les pedía a los papás de mis amigas y siempre me dejaban cerca de casa. Incluso había uno que me pasaba a buscar por el liceo. Un día me dijo que le gustaba mucho cómo me quedaba el uniforme, así, tableado, y la camisa blanca. Estaba raro. Me miraba… no se. Era como que quería algo, decirme algo.
Ah y aquella vez que estaba en la casa de una compañera de trabajo de la oficina. Habíamos ido varios a su casa a tomar unas cervezas, y como se estaba haciendo de noche cuando uno dijo que se iba –yo sabía que tenía un Hyundai precioso- me apunté al viaje, aunque no tenía claro para donde iba él. Así que al llegar al Puente Carrasco le dije que me tirara por ahí, que estaba a un par de cuadras. ¡Como media hora demoró en pasar un Copsa para el centro! ¡Fue horrible!
En fin, ya termino. Veo que van quedando pocos sandwichitos. Saludos a todos los que me conocen. Y a los que no, cuando quieran pueden arrimarme.
No voy a seguir porque veo que el sonidista está impaciente por irse. Prometo en el año que durará mi reinado ser fiel a nuestra costumbre de garronear viajes en autos ajenos, de hecho, creo que el señor sonidista vive por mi barrio, ¿no? ¿Para qué lado va, buen mozo? Ven. Dice con la mano que para allá, igual que yo, así que me arrima supongo, no será tan poco caballero, que este cielo estrellado tiene una pinta de que en cualquier momento se cierra de golpe y se larga un chaparrón que ni te cuento. Además mañana me tengo que levantar temprano ¿Quedamos así entonces? Qué bueno. Lo espero en la puerta. Usted tranquilo, no se apure. Yo estaré ahí.
Y gracias, gracias a todos. No me lo merezco. Pero bueno, si alguien el viernes de tarde arranca para el Este, que me avise.
(*) Discurso dado por Silvana Garronetti cuando el pasado miércoles le otorgaron el premio anual del Concurso Nacional de Gomeras.
Antes que nada quiero decir que para mí es un gran honor recibir este premio. Aunque bueno, si de Fiat hablamos hubiera preferido que fuera un Bravo. Pero tá, al menos no es un 147 todo destartalado, a medio pintar y herrumbrado. Porque quedan de esos, parece mentira pero quedan. Y una, bueno, una tiene su estilo.
Ay, no sé por dónde empezar. Además se que no tengo demasiado tiempo para hablar. No se. En este momento me vienen a esta cabecita loca muchos recuerdos, muchas caras amigas, muchos autos.
Por ejemplo, aquella vez… ay, qué risa. Yo estaba en el cumpleaños de un antiguo novio, y un ex mío, que había sido compañero del liceo y vivía cerca de casa, dijo que se iba. Entonces yo, lo más normal, le dije que me iba con él, que ya estaba cansada. ¡Había que ver cómo se puso mi novio! Al día siguiente todavía le duraba la chupadera. Qué iba a saber yo que apenas irme todos sus amigotes iban a empezar a decirle que era un cornudo, que le habían mejicaneado la novia en la cara y cosas así. La verdad es que solo quise aprovechar el viaje, pero él nunca lo entendió.
Y mi hermana chica. También me acuerdo de ella en este momento. Cómo se sonrojaba cuando a la salida de los bailes me acercaba a algún coche con pinta de ir para el mismo lado. Ella decía que yo era una estúpida por hacer eso, pero bien que después siempre se prendía. ¿O no? ¿Eh? No te rías Micaela, que te estoy viendo ahí en la tercera fila. Es cierto que 9 de cada 10 veces los muchachos se ponían pesados cuando los rechazábamos, pero eran ellos los equivocados. Nosotras solo les pedíamos si nos llevaban a casa, además si pensaban que íbamos a terminar en la cama porque nos vestíamos con microminis y tops son unos prejuiciosos machistas. Pero bueno, además Mica, no te olvides que en dos de esos viajes conociste a los papás de tus hijos, aunque después nunca los reconocieron a los gurises.
Supongo que esto de ser gomera empezó aquel día que mamá me llevó a la parada del 145 y me dijo que a partir de entonces iba a ir solita a la escuela. Cuando vino el ómnibus le hice señas y paró. Y así todos los días y todos los años hasta que terminé la escuela.
Ya en el liceo empecé a probar suerte con los autos y vi que funcionaba también. En los primeros cumpleaños de compañeritos liceales lo mismo, les pedía a los papás de mis amigas y siempre me dejaban cerca de casa. Incluso había uno que me pasaba a buscar por el liceo. Un día me dijo que le gustaba mucho cómo me quedaba el uniforme, así, tableado, y la camisa blanca. Estaba raro. Me miraba… no se. Era como que quería algo, decirme algo.
Ah y aquella vez que estaba en la casa de una compañera de trabajo de la oficina. Habíamos ido varios a su casa a tomar unas cervezas, y como se estaba haciendo de noche cuando uno dijo que se iba –yo sabía que tenía un Hyundai precioso- me apunté al viaje, aunque no tenía claro para donde iba él. Así que al llegar al Puente Carrasco le dije que me tirara por ahí, que estaba a un par de cuadras. ¡Como media hora demoró en pasar un Copsa para el centro! ¡Fue horrible!
En fin, ya termino. Veo que van quedando pocos sandwichitos. Saludos a todos los que me conocen. Y a los que no, cuando quieran pueden arrimarme.
No voy a seguir porque veo que el sonidista está impaciente por irse. Prometo en el año que durará mi reinado ser fiel a nuestra costumbre de garronear viajes en autos ajenos, de hecho, creo que el señor sonidista vive por mi barrio, ¿no? ¿Para qué lado va, buen mozo? Ven. Dice con la mano que para allá, igual que yo, así que me arrima supongo, no será tan poco caballero, que este cielo estrellado tiene una pinta de que en cualquier momento se cierra de golpe y se larga un chaparrón que ni te cuento. Además mañana me tengo que levantar temprano ¿Quedamos así entonces? Qué bueno. Lo espero en la puerta. Usted tranquilo, no se apure. Yo estaré ahí.
Y gracias, gracias a todos. No me lo merezco. Pero bueno, si alguien el viernes de tarde arranca para el Este, que me avise.
(*) Discurso dado por Silvana Garronetti cuando el pasado miércoles le otorgaron el premio anual del Concurso Nacional de Gomeras.
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